domingo 19 de julio de 2009

Para esa persona tan especial...

Callas en cada sonrisa lo que muchos pagarían por callar a besos…aunque tú no lo sepas.

Callas, cuando bailas por el pasillo de casa, despierta y risueña como las golondrinas del porche en verano.

Callas, dormida, mientras me agarras fuerte la mano cada noche bajo la sábana.

Callas, en cada mirada, y callas en cada abrazo de esos que te rompen la espalda.

Callas, en las provocaciones, cuando te preguntan por el chico que quiero.

Callas, en la infinidad de las tardes y noches a solas, mientras nos acompañan mis gafas, y las tuyas, tu ordenador, y el mío, y mi café y tus magdalenas.

Callas, cuando te llamo Lisetz a escondidas, cuando me escondo en las tardes de domingo por la plaza, cuando andamos tú y yo, por la plaza, callando.

Callamos momentos juntas, mientras nos hablan secretos del pasado.

Y callamos los momentos del presente mientras matamos el futuro a base de chupitos de Tequila.
No se lo digas a nadie, pero…eres la luz de mi caja de música, que baila a escondidas haciéndome sonreír mientras tú sonríes.

Eres la guardiana de mis pecados asegurados bajo tu almohada.
Eres tú el ángel de mi guarda que recorre descalza las vetas del pasillo.

Eres tú la niña de mis ojos, la guardiana de mis penas y la pasión que vuela en mis alegrías.

No se lo digas a nadie pero…seguiré quitándote las piedras del camino si me prometes beberte la vida en suspiros, y dejarme que te mire desde el otro lado de mi ventana.

miércoles 15 de julio de 2009

Lo inalcanzable

Venus. Desnuda o vestida, jodiendo y jodida, decrépita. Diva. Sacia su hambre de tristeza coleccionando pieles, se fuma en espirales de desgracia el afán de sentirse viva. Cabaret de pantomimas mezcladas con café irlandés. Y el bourbon que se derrama por la mesa. Ven, bésame. Fóllame. Caer en la tentación, tocar su piel fría, enredarse en la tela de araña de sus ojos despectivos. Manchas de humo en sus mejillas, lágrimas que difuminan sus pestañas.

-Mírame. Soy Venus, soy Lujuria. Te miro con los ojos desbordados, me subo el vestido. Me toco, piano. Roce de teclas y gemidos que se escapan. Dedos de virtuosa, y tus ojos mirando. Ven, huele mi piel. ¿Lo notas? Sudor condensado, orgasmos. Algo así como fiebre, escalofríos, espasmos. Mis dedos baila ballet clásico, y tus manos se mueren por acompañar. Pero es un baile solitario, nada de hombres, nada de fallos dirigiendo la orquesta. La dejarás guardada dentro de los pantalones, mirando, olfateando el aire con su corona rosada, sin poder hacer nada. Muerta de ganas, muertos de ganas. Los dos. Mírame, estoy gimiendo, me tiemblan las piernas. Me quito el vestido, me chupo el dedo. Cosas de niña pequeña. Mis pezones gritan que los moje con la lluvia de mi boca. Latidos del corazón en mis sienes, los ojos turbios, labios mojados. Y cuando los acaricio, llega él, Éxtasis en medio de la penumbra. Si gimo más fuerte el mundo estallará sobre nuestras cabezas. ¿Ves? Se me derraman las entrañas, se me contorsionan los músculos en movimientos desenfrenados. Agito las caderas, arqueo la espalda, me derrumbo. Ya solo quedan los suspiros en mis labios. Y en mis ojos, lágrimas.

Quieto, no puedes tocarme. Solo mirar, ya sabes. Si me tocas, me rompo. Soy Lo inalcanzable.-

lunes 13 de julio de 2009

El violín de Sherezade

Mientras ella caminaba errante por la plaza…sentía el frío que se siente cuando tienes la necesidad del café de las cuatro, o de las seis, o de las ocho, o de las doce…Sentía, la necesidad de correr, para sentir en calor en los tobillos, la última nota de su canción favorita, o el simple pálpito de su corazón.

Últimamente, le gustaba perderse solitaria por los adoquines de la plaza, comiendo patatas, o simplemente parándose cada dos por tres en el escaparate de enfrente mientras se ataba los cordones de sus zapatillas horteras…

Sentía esa necesidad de respirar aire puro los domingos, y esa necesidad de volar sobre el aire frío, que siempre es menos denso, las tardes en las que la bata de guatiné y el café mal hervido se apoderaban de ella… Aquella tarde, sintió la necesidad de volar hasta la plaza teñida de rojo, o sentarse a esperar en aquel banco que juntos habían mirado tantas veces sin decir nada…
Comprendió en ese mismo momento, que quedarse dormida en los brazos del violinista aquella noche, no había sido un error, y que necesitaba de sus sinfónicas pequeñas notas para bailarle a la rutina cada día...

A ella, y a su vestido de fruta escarchada, le gustaba bailar vals con su padre, comer cerezas con su hermana, beber cerveza con sus primos, y acompañar a su amigo del alma a por una chaqueta que no le valiera a la dama de hierro…A ella le gustaba todo eso, y mucho más… Le gustaba perderse por los charcos helados de la plaza los 24 de diciembre…y navegar entre la bruma, sin saber que el último cálido beso de la noche, despertaría la nevada más grande de los últimos 50 años…

Ella no sabía nada, ni sabía que iba a volver a flotar entre las vetas de madera del magnífico Stradivarius, ni a tararear canciones viejas por las franjas del parquet del pasillo de su casa…Tampoco conocía las estrofas del último eslabón de Para Elisa de Beethoven, ni si Billy consiguió ser un héroe…o no…

Pero lo que sí sabía a ciencia acierta era que, mientras las hojas de los olmos se helaban, a ella se le calentaba la sonrisa perdiéndose en luceros negros, y que se le enfriaba la nariz…si con ello conseguía que las manos del violinista alborotaran sus pecas en clave de Sol aunque fuera en dos pequeños tiempos…

Le gustaba cantar por las mañanas…y frente al espejo, y le gustaba beber café descalza…por la casa…y acariciar a su perro...Le gustaba todo si tenía ése acento, le gustaba si se movía en pentagramas de formas armoniosas, y pensamientos blancos…
Incluso le gustaban los silencios…

Le gustaba todo…

Y la luz que desprendía el reloj de la Plaza cuando lo miraba desesperada desde su nuca…
Y dormir entre sábanas blancas, y cojines enredados…
Y perderse dormida por las calles…
Y soñar como lo hacen los gatos…

Y todo más, si las nanas salían de sus manos mientras él acariciaba el violín de Sherezade…

viernes 10 de julio de 2009

¿Quién soy yo sin ti?

He dejado de ser quien soy… ambas hemos cambiado, nada es igual que antes. La amistad ya no es tal, aquellas reuniones de los sábados no son más que gotas aisladas en un mar de recuerdos.
¿Qué he hecho para merecer tu olvido? ¿Por qué me das la espalda y me abandonas? Sí, no te merezco, pero no quiero estar sola… soy egoísta porque no me importan los demás, busco una única realidad a tu lado…Esta será mi vida por siempre. Solo por ser yo…pero, ¿qué soy yo si tú me has abandonado? No estoy mandando señales, solo muestro los hechos, no estoy pidiendo ayuda, solo esperando a que acabe esta vida… no pido falsas sonrisas. Si esta va a ser mi vida, entonces me voy a entregar…. ¿por qué me has dejado tan vacía?
Si yo no fuera quien soy sería diferente mi vida pero, ¿quién soy? Ana…¿quién soy sin tu apoyo? Mía...¿quién soy yo sin ti?

martes 7 de julio de 2009

No pasó nada

Rozó el corazón inerte con los dedos, sintiendo la gravedad de sus últimos latidos dentro de su propio pecho. El tiempo se detuvo en aquel corazón, condensándolo todo en una centésima de segundo que decidía, certera, si vivía o moría.

-¡No! - exclamó, haciendo estallar la quietud del preludio de la muerte.

Cogió las palas, lo hizo estremecerse, bailotear en el pecho abierto, sangrante de dolor. Todos la miraron, tragándose la respiración, conteniendo las ganas de detenerla entre los dedos.

-Vuelve - volvió a decir ella, con la voz de titán, como quien se sabe Dios en medio de la tormenta.

Volvió a descargar todas sus razones, la electricidad, en aquel corazón pequeño, y esperó, pálida, a que pasara algo.

-Amanda, déjalo. Está muerta - alguien fragmentó el silencio, pero ella negó con la cabeza.

No podía morirse, no iba a dejar que ocurriera. Le había prometido que hablarían de cometas cuando despertara. Carlos se acercó a ella y le cogió las manos.

-Vamos, dámelas - había consuelo en su voz.

-No - musitó ella, con el pecho encharcado de lágrimas.

Miró al corazón que se había apagado en sus manos, y, temblando, lo rozó con un dedo, instándolo a intentarlo de nuevo. No pasó nada.

viernes 3 de julio de 2009

Cuéntame

Caminando despacio, sin ganas de sonreír. He quedado en el barrio con unas litronas y unos pollos de hachís. Soñamos con escapar. Han pasado diez años, ¿dónde están mis colegas? Al que no está en el trullo hace poco le enterraron, la heroína no le perdonó. ¿Qué te pasa, princesa, que no te veo sonreír? Aún no tienes tú dosis, y por la noche te tienes que prostituir. Puta mierda prohibida que nuestros sueños rompió. No somos ratas de ciudad. Mi última raya de coca y gotas de sangre en el suelo porque un grumo me ha cortado. No te veo desde mis ojos desquiciados ni encuentro tu olor desde mi tabique blanco. Diablo vestido de ángel. Busco en tu lo que sólo tú puedes darme. Hace tiempo que te conozco. Tienes alegrías y penas, vas matándome poco a poco. Heroína, ya se bien qué es de tu vida.

-Anda, ¡tira eso!
Subámonos al tejado y cuenta, cuéntame lo que quieras.
Cuéntame que estás enganchado

martes 30 de junio de 2009

“Jo crec que... estàs buida de tu”

Cuando te levantas un día cualquiera por la mañana y te debates entre ir a clases y hacer un examen de lengua o, sin embargo, ir a tu cita con la psicóloga... sabes que algo vuelve a ir mal. Algo falla en ti. Y lo peor es que te da miedo saberlo, porque ello conlleva aceptar que necesitas la ayuda que tanto tiempo has negado y que, por desgracia, has vuelto a caer en lo más hondo.Te vistes y acudes a la visita. Llegas cinco minutos tarde, pero no importa porque tu nueva psicóloga todavía no ha llegado.

Nada más verte, te invita a entrar en la consulta:
- Me llamo Laura Fernández – dice mientras te sonríe.
- Encantada, yo Sandra-una mujer de unos... ¿cuarenta y pico de años? Seguramente.
- ¿Te importa hablar en catalán?
- No, para nada.

Mentirosa. Claro que te importa. Odias hablar catalán, algunas palabras las mezclas con el castellano y haces del idioma una blasfemia. Pero da igual, qué más da.Ella se harta a hacerte preguntas de tu vida, mientras tú te cansas de contestarlas. Dolida.Enrabiada.
Impotente.

Vacía.

Absurda.

Todo te parece tan inútil... Qué idiota, ¿de verdad creías que una desconocida con la carrera de psicología podría ayudarte a volver a vivir? Pues claro que no.

- Yo te ayudaré a que vuelvas a ti, sólo si tú quieres.
No, señora, no quiero. Por eso estoy aquí, ¿no? Por eso nunca lo he intentado yo sola, nunca he querido volver a ser.

Qué ironía.
- Te sientes vacía y no sabes por qué. Tampoco sabes qué es ese algo que te falta para llenarte.Vaya, ¿no me digas? No lo sabía, fíjate tú.
- Yo te lo diré...
Venga, sorpréndame, señora.

- Yo creo que... estás vacía de ti.

sábado 27 de junio de 2009

Ciudad perdida.

El silencio se lo llevó todo. Escombros de sus soledades quedaron mirando al cielo, gris ceniza. En sus corazones se murió el último latido, a la vez, y se sentenciaron a muerte al pisar las calles de aquella ciudad fantasma. Nunca debieron volver, pero lo hicieron. Una bomba atómica en sus pechos, explosionando, arrasándolo todo. El dolor del recuerdo, estrujándoles el alma, exprimiéndoles las lágrimas, que se bebían en zumo por sus rostros envejecidos. Las arrugas no lo podían todo, y el viento azotaba aquel silencio atronador en sus oídos. Estaban en el principio del comienzo, en la ciudad que los vio empezar a amarse con locura. Nico y Liesel, el alemán que parecía judío y la judía que siempre pareció alemana. Berlín muerta en combate, y ellos, de la mano, cansados de todas las batallas de su vida, lloraban la pérdida.Todos los pensamientos se murieron en blanco nuclear.

miércoles 24 de junio de 2009

¡No!

Tu voz me hace estremecer, bueno miento, es el recuerdo quien me hace tiritar. No necesito que estés a mi lado, que me susurres que me acaricies. Solamente con un recuerdo eres capaz de hacerme reaccionar de esta manera. Me asustas a mi misma.
Eres mi mayor vicio, por debajo están los demás. No me gustan las personas, es cierto la prueba está en que no me gusto ni yo misma pero tú eres la excepción que confirma la regla. ¡Nunca me lo hubiera imaginado!

Yo corazón helado decía, ¡Qué graciosa la niña! Ahora está, no vivo, sino líquido, evaporado. Pensé que si te tenía lejos todo cambiaría, que me olvidaría de ti. ¿Por qué no ser amigos? Eso es fácil, puedo hacer lo mismo que hacía excepto besarte en sueños... ¿No? ¿Por qué me cuesta tanto?
Pasó casi un mes y no sirvió para nada. Genial, de amigos, ¿amigos? No, no te engañes, niña. No soy de esas personas que necesitan amar, con reírme seré la más feliz. Pero no, que horror.

¡Te quiero ver ya! ¡Ipsofacto! Para mirarte embobada, no te rías. Te quiero aprender. Serás mi mejor examen.

Buenas noches princesas. Cierren bien la ventana.

lunes 22 de junio de 2009

No puedo más...

Encerrada en mis propios pensamientos, oscuros, siniestros, salen a la luz porque la vida así los ha invitado a presentarse al exterior, sentimientos que me hace creer que estoy en el pozo mas terrible, desesperada, frustrada, grito, lloro y nadie puede oír mis gemidos de dolor, enemiga de mi misma, ya nadie puede salvarme de este remolino. Arrancándome la piel solo tengo algo en la mente, demonios que me muerden por dentro:

Cansada.
De todo y todos.
De esperar imposibles.
De llorar.
De seguir.
De caerme.
Perdida.
Apática.
De ninguna parte.
Perteneciente a nadie.
Nada.
Un trozo de vacío oculto en la hierba.
Un animalillo temblando de frío.
Una lágrima furtiva junto a la ventanilla del tren.
Un suspiro vacío.
Una sonrisa maltrecha.
Con un dolor que me llega hasta el fondo de los huesos.
Con un frío que me congela el corazón y la esperanza.Con un miedo que me impide dar un paso.
Sintiéndome un fracaso puro, incapaz de sentir nada, incapaz de dar nada a nadie.
Una carga.
Un estorbo.
Un llanto.
No puedo más...

domingo 14 de junio de 2009

Ella

Amanece sangrando el sol por los rincones del cielo donde las nubes no llegan a tocar los superfluos movimientos del viento.

Y los pájaros que vuelan más allá de los sueños sienten cómo en el café de las cinco una mujer (rota, perdida) toca el piano mientras en la calle un gato vagabundo maúlla sonetos en una ciudad que arde de bullicio.
Y entra un hombre de triste figura, y se para el piano, se calla el gato, se posan los pájaros, se
silencia el viento, se estremecen las nubes, el sol sufre un colapso y arde el cielo.

Y se queda mirando. El tiempo ya no es tiempo. Un café, una mujer de rojo y un hombre de sombrero.

Explosionan sus sentidos y tiñe de blanco las razones de su existencia. Nieve que calienta sus entrañas, desfiguración de todas las manías que la llevaron a la decapitación de sus propias emociones. Hoy es solo palabras, artimañas enredadas en nombres que un día fueron y ahora se olvidan. Desmadejada en su propia tergiversación de los hechos. Nunca supo durar cuerda, y su locura lo arrasó todo. Ahora, después de tantos años, solo le queda el rostro plagado de soberbia y comido por los gusanos.

sábado 6 de junio de 2009

Ne me quitte pas

No me olvides, por favor, aunque te vayas lejos. No olvides el tiempo… esas horas, que mataban a golpes de por qué el corazón de la felicidad, que pasamos juntos. ¿Y dónde quedo yo? En este mundo sin color. Sin historias que contarte, sin saber cómo explicarte que te quiero antes de que me dejes… No me olvides…si no lo haces de ofreceré las perlas de lluvia que traigo del desierto de mi alma. Te llevaré al reino donde el amor es la ley y tú eres el rey… Inventaré para ti palabras sin sentido que sólo tú comprenderás…te hablaré de esos amantes que han visto dos veces a sus corazones unirse…todo si no me abandonas. ¿Ves? Es fácil perder la cabeza. Ahora que seguro te marchas, llévate mi corazón, no lo echaré de menos tanto como a ti. Sigo siendo la misma idiota que, en sueños, se perdía entre tus sábanas; la misma tonta que aún espera verte sonreír… Pintando las paredes de mi alma del color de tu recuerdo tú ya no estas aquí. Me has dejado sola en este mundo de locos.

Ya no voy a llorar más, no voy a hablar, me esconderé ahí para mirarte bailar y sonreír, para oírte cantar y reír, e imaginar que me recuerdas….pero aunque lo intente no puedo olvidar que no creías en las despedidas…que nunca supiste cuánto te quería…Déjame ser la sombra de tu mano, la sombra de tu sombra, la sombra de tu corazón…pero, te lo suplico, no me abandones.

domingo 24 de mayo de 2009

Instantes...

Robando tu sonrisa. Acariciando un atardecer. Sonando a melodía, una sonata para los optimistas. Instantes que pasan por la vida de una ciudad en ebullición, a primera hora de la mañana, oyendo el bostezo del sol, tan ágil y a la vez tan lento. Hirviendo de curiosidad, entrando por las ventanas ajenas y encontrando refugio en las vidas que nunca podrá tener. Instantes que deja el despertar de una noche fría, oliendo a rocío en los árboles y a escarcha en los cristales. Una noche que ha sido, viviendo en presente perfecto. Una noche que trae consigo un nuevo día en el que puedes vagar por las calles, buscando un sitio en el que el olor a café humeante y recién hecho sea el porqué de despertarse. Un nuevo día en el que podemos robar las sonrisas de los demás y acariciar el atardecer que llegará, en un futuro simple. Y por un instante, la vida nos suena a melodía, nos llena la boca de agua, nos empalaga, nos empacha con su sabor a felicidad. Un instante que hace que cierres los ojos y sigas hacia delante. Un instante que deja atrás la amargura de una noche en la que tú no ocupaste mi cama. Ni esta nueva noche lo harás.

jueves 7 de mayo de 2009

Quzás si mirara con los ojos cerrados vería algo.

Me levanté de la cama, dejando caer las sábanas de satén a mi alrededor como pétalos muertos de una flor que se ha quedado seca con el tiempo. Contemplé mi desnudez en el espejo mientras respiraba hondo, y acaricié mi piel morena, sintiendo toda su tersura bajo la yema de mis dedos. Sin saber cómo era posible, unos fuertes brazos se anudaron a mi alrededor como lazos de una ternura infinita, haciéndome sentir segura, llenándome del calor de cientos de amantes perdidos que en realidad nunca existieron, pero que mi mente podía dibujar a la perfección sin esfuerzo. Me di la vuelta para perderme en sus labios, mas sólo pude verme en sus ojos un instante antes de que se desvaneciera. Mi amante imaginario se llevó todo el calor de la habitación y un frío denso se extendió por el suelo hasta anudarse en mis tacones y trepar por mis piernas, paralizándome.

Desciende. Disfraza. Destiñe. Destila. Ama. Ámame. Cada pedazo de piel, cada sonrisa, cada lágrima. Embarázame de pasiones, hazme parir el sueño de cada noche. Creemos intenciones que se difuminan sobre el papel, seamos Dioses inmorales entre las piernas y nuestros gemidos. Ven, abrázame. Muy, muy fuerte. Tanto que me crujan todos los huesos del cuerpo. Que sienta tu corazón dentro de mi pecho. Nazcamos de nuevo, muramos por primera vez. Un suicidio dentro de nuestras cabezas, el compás detenido de los latidos de nuestros corazones rojos. Cereza, a pares, sin ti descentrada, contigo, mundo entero. Soy el cosmos, las razones, la sinrazón de los mortales que me miran pasear con el abrigo rojo y los pies descalzos. Sí, señores, casi perfecta. Él, yo, nosotros. Ellos. Y el frío del invierno.Disparates de vaho en los cristales. Ven, quiéreme.

- Por favor, no te vayas.
- ¿Por qué?
- Porque no quieres irte.

jueves 30 de abril de 2009

No, no puedes


Disfrute de la función, caballero de bigote recortado y sombrero calado hasta los ojos. Deshágase en la persuasión de la mirada de cabaret de ella, y rásguese las vestiduras al sentir sus nalgas sobre sus piernas. ¿Que no? Atrévase a tocarla, a derramar su bourbon sobre ella. A ver cómo reacciona, si llora o patalea. Reirá seguro, como dama de alta cuna entregada a los entresijos del placer más mundano. Su puta durante una hora, hágalo como quiera, túmbela en el suelo y amordácela para que no pueda gritar que está destrozándole las entrañas a base de embestidas. No conseguirá que le duela, solo escuchará su risa traviesa. Es ella la que juega, no usted, caballero. Ella le aprieta entre las piernas, y le chupa las ganas como si fuera una vampira sedienta. Vamos, tóquela, se muere de ganas de desmenuzarla entre sus dedos. Golpéela, sacúdala, que implore piedad. ¿Que no puede? Claro que no puede, no sea ridículo, hombre, no lo decía en serio. ¿Quién va a hacerle daño a semejante criatura? Dios nos castigaría, no lo dude usted. ¿Por qué no prueba a pedirle un baile? A lo mejor acepta. A lo mejor no es una fulana y resulta ser su reina.

sábado 25 de abril de 2009

Añorada adolescencia

Vas caminando por el mundo, ajena a todo lo que pasa, feliz, ausente, hasta que descubres las miradas, los silencios…cuando no entiendes como un concepto tan bonito como el amor y otro tan horrible como el odio pueden estar tan fuertemente unidos. Cuando con algo tan sencillo como una mirada, sonríes…cuando no hablas de nada y te lo dices todo…Viviendo el despertar de ese tiempo que te cambiará para siempre sin saber si algún día llegarás a ser feliz. Con Nueva York de fondo en aquella pantalla de cine saboreas ese primer y eterno beso. Y a partir de entonces paseas por las huellas que dejan sus zapatillas, rogándole que te asegure que nunca se irá, creyendo ciegamente que encontrarle fue tu mejor búsqueda.

-¿Por qué te empeñas ahora en cortarme las alas?

No entiendes cómo te pudo traicionar si tú vomitaste el alma en cada beso que le diste, como no podía ser de otra forma. Se llevó tus pinturas de colores y te dejó plantada en este mundo tan raro. Y tú no pudiste decir nada…Sola, por madrid, un duende con mirada triste frente a un espejo junto a la soledad, que siempre va detras de ella.

Nunca cumplirá los cincuenta, pero no quieres descubrir que de todas formas a ella le gustaba reir, le gustaba llorar, le gustaba jugar, le gustaba volar...mas con fé y entendimiento, en un hombre te convertirás.


Hoy podré junto a ti evocar nuestro ayer.

Añorada adolescencia.

jueves 23 de abril de 2009

Feliz día a secas.

Cómo no yo dando el cante, no pienso escribir nada especial porque sea el día del libro, me parece absurdo que sólo se recuerde a la literatura, que tanto nos da y nos ofrece cada día, una vez al año.
A cambio os entretengo con un par de buenas historias para leer.

-Primero, un pequeño libro dividido en capítulos "cortos" bastante asequibles de leer. Cuenta el cómo viven las generaciones posteriores a una catástrofe nuclear. Para más información pincha
aquí .

-En segundo lugar un pequeño relato, para gente poco sensible al dolor físico, poco asustadiza y para lectores curiosos en general. Advierto, es bastante sangriento y grimoso. Si aún así quieres
leerlo, clica aquí.

Ya que estoy, informar a los que aún no os habéis dado cuenta que tenemos un nuevo blog agregado a nuestros favoritos.
"Más que amor" es una mezcla entre sensibilidad y añoranza que no os podéis perder.

Por último agradecer todo vuestro apoyo, tanto a través de vuestras visitas como a través de vuestros comentarios. Ya tengo algo preparado que subiré en breve, mientras tanto, creo que os dejo en buenas manos.

miércoles 15 de abril de 2009

Sin título

No sé qué me está pasando. No sé por qué no puedo moverme, por qué tengo tanto frío, porqué estoy tan pálido y no se tampoco por qué todo el mundo llora a mi alrededor. Estoy tumbado en una cama y no puedo jugar a la play. Tampoco tengo mis taazos de pokemon, ni la pulsera de abalorios que mi hermana me hizo. Se lo llevó mi madre antes de que aquellos hombres de blanco me llevaran a un lugar donde hacía mucho frío y yo creo que había pingüinos escondidos… después me trajeron aquí.

Aún tumbado, pero a oscuras, me montan en un coche lleno de flores de colores. No me gustan, me dan alergia. Llegamos a una pequeña plaza. Hay mucha gente y todos van vestidos de negro. “¿Quién ha apagado la luz?” Me siento como si estuviera solo, grito pero nadie me escucha. “¿Qué está pasando?”

Entramos en un sitio donde solo habla un hombre que viste de manera extraña, que bebe zumo en una copa y que reparte cosas con forma de moneda, pero más finas…” ¡Eh, que yo también quiero galletas!”, pero nadie parece oírme…

Luego volvemos a salir a la calle y me llevan a un lugar donde nunca había estado…creo que vamos a jugar al escondite, porque me meten en un agujero muy hondo y todo el mundo se va…sólo queda mi familia, que llora desconsolada mientras un hombre extraño me echa tierra por encima…”¿Porqué me dejáis solo?”

Pero no adelantemos acontecimientos, aún estoy dormido, cubierto por una sábana blanca. Me han abierto una cremallera en el pecho para poder sacar y meter órganos, como el bolsillo mágico de Doraemon.
Ahora un hombre tiene mi corazón en la mano y otro me está poniendo uno nuevo. La verdad no se porqué lo hacían si el mío es más bonito…
De repente, todos se ponen a gritar y se arma mucho barullo. Me dan calambrazos en mi nuevo órgano.


Pi…Pi…Pi…piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

miércoles 25 de marzo de 2009

Quiéreme y punto.

Te quiero porque tu mente me comprende, aunque yo no lo comprendo a ella. Estás a años luz de mi poca inteligencia y sin embargo vienes y me explicas y no me pides nada a cambio.

Literatura por tus venas, música por tu cabeza, ideologías radicales en tu corazón. Tu ego sólo te permite quererte a ti... aunque a veces lo intentas y lo consigues…tres años de tu disfrute y seis meses en los que no he dejado de pensar en ti, he sufrido, te he querido.

Fantasía de noche, amistad de día…mala persona, botellas de Whisky de dos en dos… venderías a tu madre por un chivato de maría…

Hoy no puedo seguir ocultando lo que siento…hoy no me importan los comentarios del mundo, de ese mundo que, aunque lo intento, no me deja indiferente.

Te entrego mi corazón. Haz lo que quieras con él. Guárdalo si lo deseas. Mátalo si es que se te antoja.

Quiero besar tus labios de caramelo hasta morir…quiero que tu corazón de chocolate solo sienta amor por mi…deseo que tu cerebro de piruleta piensa sólo en mi, y que tu mirada de hombre niño me mire sin parar. No me importa si me desgastas.
Quiéreme y punto.

sábado 14 de marzo de 2009

El éxtasis más absoluto.

“Ríe, no tengas cuidado. No guardes esa linda risa juvenil, seguro que está perfumada de un ansiado amor…”
La última vez que escuché la novena de Beethoven estaba en el metro de Barcelona….no pude controlarme y tuve que ir a buscar un vaso hasta el borde de Whisky para anestesiarme un poco….esa excitación no entraba en mis planes... Quería que se cumpliera el horror incendiario que se me presentaba en la mente….
La coherencia es el instrumento que usan los que no comprenden los maravillosos sueños de un loco, y en ese momento yo lo estaba más que nadie en el mundo...

Esa tarde llovía y me emborraché. El frío de mi cuerpo buscó a otra persona con quien pasar la tarde….pero solo aparecía ella, una vez más, en mi mente….

Escuchar las primeras notas en las que la muerte llama a la puerta de un joven y anciano, que defiende con un enérgico “no””... La muerte expresada con el sonido ahora terrible de los violines que son la muerte en contraste con las ganas de vivir... Dureza, fuerza, pasión, un infierno en llamas…

Estaba ardiendo de placer….una camiseta a rayas, como de preso, y esa melodía infernal en mi cabeza eran lo puesto.
Me quedé dormida en un tren que tomé no estoy muy segura dónde. Cuando me desperté vi reflejada mi imagen y dos franjas de luz que me atravesaban la cabeza en horizontal a una velocidad muy ligera…

Mi mente recordó y me eché a reír sin detenerme un instante…. Era lo más genial que nunca había oído… y la de aventuras que me quedaban por vivir…

domingo 8 de marzo de 2009

Premios.

Hola!!!!

Perdonad el tiempo que hace que no me paso por aquí... He estado algo liada. Realmente no tengo mucho que contar, iré subiendo cosillas estos días.
Por ahora solamente decir que he recibido premio por partida doble!!!




Bueno, el señor Ilia, aún no sé muy bien por qué motivo, ha decidido otorgarle a mi blog, además de a otros tantos, los dos premios que veis ahí arriba.

Ahora me toca a mí elegir a los que, en mi humilde opinión, más se lo merecen:

-Príncipe Zafiro y Xayide, por "Lineas Paralelas": porque con ellos aprendo un poco más sobre el mundo

-Bluepassion06, por "Amantes y otros placeres": porque la vida no siempre ha de ser tan aburrida.

-..(Severino), por"Dentro de mi laberinto, estoy...": porque es el príncipe que me hace sentir más viva.

-Ilia ( el mismo que me nominó a mí), por "la despensa de lso malnacidos": porque puedo estar horas perdida en su mundo.

-Zetto, por "la vida de un niño viejo": porque sin él no hubiera podido cambiar, y porque le debo (casi)todo lo que soy ahora.

-Koma, por "coleccionista de heridas": porque me ha hecho ver la realidad con otros ojos.

-Efímerah, por "perfección": porque nos entendemos sin ni siquiera vernos.

-Demián, por "ocaso de luna" y "entre tus alas": Porque me encontró cuando más lo necesitaba.

Creo que no olvido a nadie. Se supone que són 15 nominaciones, pero no conozco más blogs que realmente lo merezcan. Quien acepte el premio que me lo haga saber, por favor.

Los nominados deben seguir las siguientes reglas del concurso:
1- Aceptar, hacer que el Logo sea visible, respetar las reglas.
2- Hacer un link al Blog que te ha premiado.
3- Premiar a otros 15 blogs y avisarles.

sábado 28 de febrero de 2009

Prefiero morir

Está oscureciendo, poco a poco el sol se esconde. Barcelona está llorando al son de las notas mágicas que desprende la luna al brillar. Las estrellas poco se ven aquí, pero las que dejan darse a conocer son preciosas. Yo quiero llegar a una de ellas, sé que un día llegaré y podré volver a enamorarme como la primera vez, sé que cogeré esa estrella y no volveré a dejar escapar esa oportunidad, nunca más.Barcelona te quiere, Barcelona te echa de menos. Pero Barcelona no te esperará, se irá si no llegas a tiempo, y cuando quieras encontrarla mi hoy ya habrá enmudecido y mi mañana estará gritándote rabia en tus oídos.

No me permito pensar en ti, no me permito echarte de menos. Pero cada vez que escucho una canción te recuerdo, y odio hacerlo, lo odio con todas mis fuerzas. Odio esta cobardía de no permitirme quererte. Odio el egoísmo de morirme por dentro al no saber si todavía piensas en mí, si todavía me echas de menos. Odio querer coger este jodido móvil y no permitirme enviarte un mensaje para felicitarte las navidades con la excusa de saber qué tal te va. Odio recordar la última vez que te vi. Odio saber que tu intención era encontrarme después de un mes sin saber de mí. Odio que me encontraras y quedarme muda al verte. Odio el beso que rozó la comisura de tus labios. Odio el momento en que te fuiste, cuando avancé mis pasos y eché la mirada atrás para ver como marchabas. Odio saber que ese sería nuestro último recuerdo. Odio saber que tú te desvivías por mí y yo te quería demasiado. Odio... odio ser tan cobarde.


Odio el día en que te dije NUNCA, y tú lloraste al escucharlo.


Lo siento.Sin ti no puedo vivir y contigo moriré.


Pero ¿sabes?, prefiero morir.
(Muchísimas gracias a paty por cederme el montaje, es realmente genial)

miércoles 25 de febrero de 2009

Mi hoy...mi mañana...

Huele a ti. Me aparto de la multitud, esperando que el semáforo se ponga en verde. Te echo de menos cuando avanzo, porque esta calle me recuerda a ti. Callao. Las paredes de mi corazón tiemblan. Te siento cerca aún a pesar de los kilómetros.Madrid y yo. Qué bueno. Camino despacio, observando cada detalle sin dejar escapar casi ninguno. Fotografío mis sentimientos para guardarlos en el corazón y recordarlos siempre que necesite esbozar una sonrisa.

Quererte duele, hasta quemarme el alma.

¿Te puedo pedir algo? Abrázame amiga. Apriétame fuerte. Más fuerte. Como hacía Él.¿Sabes? Siempre me decía "Así no te escaparás"...Y en cambio...es él quien se ha ido..

Y aunque siga suspirando por algo que no era cierto, me lo dicen en los bares, es algo que llevas dentro. Que no dejas que te quieran. Sólo quieres que te abracen

jueves 19 de febrero de 2009

Un día en suburvia

Una cuidad que nos atrapa
Un amigo que traiciona
Una puerta que se abre
Una ventana en la que nadie asoma
Una caricia en la mañana
Una pasión
Una rabia como símbolo de acción de una generación
Una luz que ilumina
Una canción que me anima
Una lágrima que cae y que limpia una vida herida
Una calle colapsada
Un amor que no se acaba
Un político que mira hacia otro lado y no hace nada
Un respeto que se gana
Una inocencia que se pierde
Un corazón que se acelera cuando un enemigo vuelve
Un policía que me insultaUn lugar lejos de aquí
Un sentimiento que se oculta por miedo a que dirán de mi
Una familia que se abraza
Un hermano de otra raza
Un profesor que sonríe
Un consejo que sin más rechazas
Un atajo
Un lujo que me distrae
Una calma que me arropa si el sol cae
Un olor que trae recuerdos
Una chica que no sabe que la observo
Un álbum de fotos roto pero que aún conservo
Una libertad que huyeUn micro que me comprende
Una venganza justa
Un secreto que se vende
Una historia sin comprender
Un cuerpo sin desenvolver
Un beso distante
Un instante de placer
Un ayer que ya no existe y un mundo que nos repudia.
Un Día En Suburbia.

sábado 14 de febrero de 2009

Amor, solo amor.

Tiemblo. Te juro que tiemblo y el corazón me ruge cuando te recuerdo. Me duele que la herida que dejaste en mí no haya cicatrizado. Sé que ya no estoy enamorada de ti ni tampoco te quiero. Claro que no, sería demasiado masoquista si todavía fuese así. Pero te echo de menos. Bueno, eso creo.

En realidad, no te echo de menos a ti físicamente, sino a todo lo que me diste. No puedo echar de menos besos que nunca existieron, quizá porque no hicieron falta a pesar de que los deseara por entonces.

Pero sí que echo de menos el levantarme por las mañanas y leer un mensaje tuyo. Echo de menos ir a clase y llegar diez minutos tarde por haberme quedado hablando contigo. Tu me decías que llegaría tarde si no me daba prisa. Me daba igual.

Echo de menos las tardes, donde me contabas tus problemas y yo los leía deslumbrada por la paz que me transmitías, sin apartarme ni un segundo de tu mirada. Y que luego me sintiera culpable por no haber estado estudiando, y que me dijeras que yo podía con todo.

Echo de menos que cada tarde me pidieras consejos. Y yo, como una idiota enamorada, hacía caso a tus palabras. No falté a ninguna de nuestras citas virtuales.

También extraño esa sensación de que no me importase el mundo cada vez que unos brazos musculosos y unas espaldas fuertes y robustas me rodearan, al menos en la imaginación. Querer quedarme para siempre abrazada a ti. El sentimiento protector que transmitías con un abrazo. Las sonrisas, las miradas, los nervios a flor de piel, la piel de gallina, un simple roce con la yema de tus dedos, las caricias en la mejilla, nuestras manos unidas, besos en la frente y en la nariz, tu olor, canciones escritas y por escribir, canciones sin terminar, una chaqueta tuya, un CD de música, una muñequera, una camiseta, una llamada, una nota, una dedicatoria en la agenda, un dibujo con nuestros nombres, un bolígrafo, un paseo, una reconciliación en las escaleras, un corazón, dos corazones, un te quiero que no hacía falta decir pero que nunca sentimos de la misma manera. O quizá sí, pero cuando yo empecé a sentirlo de la manera que deseabas tú lo dejaste de sentir.

Y después, NADA. Te alejaste de mí. Me apartaste de ti, y de mí misma.

Todo lo que habíamos vivido se convirtió en retales de un sueño del que a mí me costaría despertar, mientras que para ti sólo fue una mentira que jamás ibas a desvelar.

Siempre fuimos amigos. No llegamos a ser más que eso, y a mí me bastaba mientras te tuviese cerca de mí. Así que el hecho de que me obligaras a hacerte desaparecer de mi vida me mató. Me dividiste en dos: alma y cuerpo.

Durante meses creí estar muerta. Fue la peor época de mi vida. No vivía, no sentía, no amaba, no pensaba, no quería respirar. No tenía miedo, ni frío, ni hambre, ni sentido, ni amor, ni felicidad, ni luz, ni color, ni fuerzas, ni ganas, ni nada. ¿Sabes lo qué es eso? No, seguramente no lo sabes todavía ni lo sabrás en tu maldita vida.

Más tarde, cuando recuperé las ganas de vivir, empecé a odiarte. Eso lo complicó todo aún más. Todavía seguía enamorada de ti. Y hasta que no lo aceptara, seguiría cayendo en las profundidades de mis malos sueños, mis noches y días vacíos. Seguiría sin vida.

lunes 9 de febrero de 2009

Gabriel García Márquez

Hoy no hay inspiración y, por lo tanto, no hay texto. Otro día será, jeje. A cambio os dejo el link de un texto precioso que ha escrito un colaborador de un blog amigo. Solo tenéis que pinchar en el siguiente enlace:
http://zettosblog.wordpress.com/2009/02/05/diario-de-amemizu-romanticon/
Espero que os guste. Ah, y podéis comentar, que no muerden.

Y ahora, un poquito de cultura general literaria....jejeje.
“Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”. García Márquez nos atrapa sin remedio desde la primera frase de El amor en los tiempos del cólera, una delicada, fascinante y mágica historia de amor.

Una historia preciosa, con su final precioso, un amor lleno de obstáculos...Un libro de los que merece la pena leer.

"El capitán miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luuego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tar´día de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites.
-¿y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?- le preguntó.
Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete mese y once días con sus noches.
-Toda la vida- dijo."

viernes 6 de febrero de 2009

Esperando...

Suena el despertador a dos centímetros de mi oído izquierdo. Alargo el brazo y desconecto el aparato antes de que consiga despertar a las únicas neuronas que aún están soñando. Entonces recuerdo que es viernes y que apenas son las seis de la mañana.

Dejo los apuntes y el desayuno para después y me permito soñarte durante unos minutos. Me imagino que estoy allí, contigo. Cierro los ojos para verte mejor, creo que jamás ningún rostro se me había grabado con tanta fuerza en la memoria como el tuyo. Y no sé hasta qué punto el hecho de tener tu físico en mi cabeza, intacto, puede ser dañino. Por ahora no duele, sólo escuece.

Sentirte tan lejos y a la vez que estés tan presente es como tener varicela. A veces estoy bien, a veces me siento bien, pero otras veces me pica todo el cuerpo, y no encuentro una pomada que me alivie rápido. Intento borrarte, pero no lo consigo.

Lo bueno de tener varicela es que tan sólo dura una semana, pero tú llevas aquí dentro meses. Y cuando digo dentro no sé si me refiero al corazón o simplemente a la cabeza...

Hay vacunas para la varicela, pero... ¿y para ti? Tú me picas más, necesito arrancarme la piel, la cabeza, dejar de pensarte, de sentirte. Necesito arrancarme la boca para no recordar tus besos imaginarios, y los ojos para dejar de buscar tu mirada, para dejar de buscarte entre un millón de rostros que desconozco.

¿Sabes? Sonará ridículo pero hay días en los que paso por la estación de autobuses, me quedo en mitad de la calle quieta, dándole la espalda y cerrando los ojos mientras cuento hasta tres. Suspiro y deseo que tú estés detrás. Que hayas venido a buscarme, ayudarte con la maleta, alojarnos en cualquier habitación de un cutre-hostal, me basta con que tenga un colchón y mucha luz para poder verte bien. Pero no pasa, nunca pasa. Y ya estoy cansada de desearlo. Estoy cansada de desearte. Es absurdo.

Me queda la esperanza de volver a verte. Sólo espero que sigas ahí, estar en un autobús en dirección a tu corazón, y enviarte un mensaje al teléfono móvil en el que ponga: “Ya estoy aquí, a menos de un beso de ti. ¿Quedamos?” ... no veo el momento. Y me da miedo esperar, las cosas pueden cambiar. Ahora no soy más que alguien que espera, una más de tantas que pasa las horas esperando a que llegue el momento. De todas formas, no voy a morir esperándote, lo haré de la mejor manera que pueda, y sepa.

Aguanta.
Aguanta un ratito, no vas a arrepentirte.

lunes 2 de febrero de 2009

El arte de crear arte.

Meto el pincel dentro del vaso de agua, y al instante, el magenta se destiñe y se viste de violeta. Ahora un poquito de cian, y es morado presumido, como el de las moras de verano. Y el pincel baila sobre el papel, y de acuarela se viste la mujer de ojos sin sombra que me mira fijamente. Me enfado con ella, por descarada, y la golpeo con el pincel en el corazón. Ahora un borrón morado, como de mora espachurrada, se le desliza por el pecho. Algo de carmín y... ¡¡¡voilá!!!, es un corazón desangrado. Les soplo, a la mujer y al corazón, a la acuarela con agua, y todos se secan. Despacio, se agarran al papel y perduran. Mientras yo y mis colores, mis pinceles y el platito de las mezclas, nos sentimos Dios por haber sido capaces de crear de nuevo.

Al rato mi mano se desliza por las teclas de aquel viejo piano; al momento, pequeño motivo que lucha por sobrevivir. Una pequeña variación....ya está. Una dulce frase. Despacio. Piano, molto piano. Disfruta esa pequeña pero perfecta fracción de tu eternidad, de vuestra eternidad, no sabes cuanto tiempo vivirás... Ahora se viste de Allegro ma non troppo y sale a jugar por la ventana, siempre con cuidado de no perderse. Vuelve y decides matarla. Llora, lloras. Y entonces te sientes Dios porque sigues teniendo vidas en tus manos, por decidir qué pasará de ellas y, sobre todo, porque esas vidas son tu vida.

jueves 29 de enero de 2009

Virginia

Pequeñaja con cuerpo de mayor y muñeca de porcelana. No la toques, se rompe, te rompe. Sus ojos son páginas de un libro escrito con fuego, agua y dolor. Esto la ha ayudado a ser más fuerte, a no sentir...MENTIRA. Sí siente, en su interior. Mil caricias y unos cuantos besos más...Cariñosa y blandita como un oso de peluche. Mentira también, ella no es nada de eso, pero mejor empezar la historia desde el principio....

Ella, la de los ojos mojados en ilusión. La de los labios que buscan otros labios que manchar de carmín. La chica que sueña con un palacio y un príncipe azul. La rueca de plata que no existe, y el caballo (a poder ser) escarlata. La chica de cada calle, la que guarda la ciudad en sus bolsillos, la amante de cada amanecer, la muchacha de la boca ahogada en silencios, la que escucha música en el vagón. la niña que no es tan niña, la adolescente que es un poco más mujer. La chica de los zapatos de cristal, la que se mira en un espejo y puede ver la sonrisa que dibujaron en su rostro una vez. La chica que muere por un beso, y la que vive por seguir viviendo una reencarnación.

La chica del cabello inundado en carbón, ojos impregnados en verdes campos y las manos rotas de perdición.

La chica que un día se enamoró y al llegar al sol ardió en el cielo. La chica que nunca ha dejado este mundo, pero ha vivido en mil más. Una chica que se pasea sin los pies sobre la tierra, y que hoy ha dejado una carta para mí.

La que besa sin ser besada, que mira más allá de lo que ve, la que tenéis ante vosotros día tras día, hasta el atardecer. La chica del abrigo verde, la chica que un día simplemente me encontré.
Va a perderse por calles desconocidas, con la curiosidad pintada en los ojos y una media sonrisa de esas que saben que encontrarán un puñado de cosas buenas. Se olvidará la realidad en el autobús, y cuando pise el suelo, será otra persona, el principio de algo nuevo. Con la cámara en las manos y música ambiental en los oídos, se volverá desequilibrio entre su afán de sentir experimentaciones que rozan lo poco común pero se callan entre normalidad de calles pobladas, y el miedo evidente de estar sola en una ciudad desconocida. Pero, a fin de cuentas, es una aventura. Y a la pequeña le encanta sentir el riesgo en el pelo. Se olvida de su nombre, de sus razones y dominios, y se hace amiga de esa sensación de libertad que da el saber que eres reina de todos tus pasos, que no hay predestinación ni alevosía, sino un camino en blanco para andar o desandar como mejor te parezca.


Tiene luz rara en la mirada, y el corazón le late a mil por hora. Siente que nació equivocada, que el cielo que la ve caminar no entiende sus pasos. A veces ella tampoco los entiende, pero sabe que va por buen camino, sea cual sea el final. Y cuando tiene ganas de llorar, piensa en eso y se obliga a sonreír. Si tropieza y cae, se quita el polvo y camina más rápido. Sabe que nació para estar sola, que es su precio por ser diferente, y ha aprendido a aceptarlo. Así que alza la cabeza, con los ojos bien llenos de su luz, esa que muchos ni ven ni entienden, y teje sus historias al compás de sus pasos, deprisa o despacio, según esté de cansada, pero siempre, siempre, sin detenerse. Porque en la vida, la bailarina polar solo se tiene a si misma. Y si ella no se salva, nadie lo hará por ella. A nadie le importará que se pierda...

Y allí seguía, sentada, balanceándose de un lado a otro, de vez en cuando hablando o dibujando corazones en la arena, pero siempre sola. Miraba al mar y le hacía preguntas sin respuesta. Gris, como el cielo en un día de lluvia, la niña se levantó y se acerco a la orilla, mojándose los dedos de los pies. Alzó una puntita del vestido, formando una pequeña bolsa, se agacho, cogió un par de conchas y las metió en él. Pasó horas caminando por la playa, mojándose únicamente los pies y recogiendo todas las conchas que veía. Cuando la playa murió, subió a un acantilado, donde un niño le esperaba. Este le dio un beso en la frente, y le susurró algo que no llegue a oír.
Por último la niña echo a correr y se tiro acantilado abajo, hundiendo todos sus recuerdos en el agua.


Bailaba con una sonrisa en los labios. Ajena al mundo entero.

Delante de ella, luz. Detrás, oscuridad. Y sus ojos verdes, el mismo color de su alma. En puntas; un, dos, tres, y espera. El público la mira con esa esperanza rota de quienes ya lo han perdido todo y ella es lo único que les queda. Una sola pierna, se le quiebra el cuerpo, ellos la miran. Y la magia inunda el aire, moja las paredes, se mece en sus ojos, esos verdes como el campo más fresco y el más melancólico. Baila con delicadeza y susurra para todos los que quieren sentirse parte de ella, pero al fondo, envuelto en humo y sensualidad, se encuentra alguien que sabe que ese baile es para él. Aunque ella no lo sepa. Ella sigue bailando con esa soberbia que la caracteriza, se mueve por el escenario, despacio, buscando con sus ojos a ese hombre que la mira con otra mirada, como si supiera que en ese café con olor a amapola madura sólo estuvieran ellos dos. Camina a pasos de hada, como la mujer libélula que es, sin darse cuenta, como siempre, y llega hasta él. Le tiende una mano -un puente con los ojos - sin extender el brazo, sin que el gesto sea visible en la visión realista de los demás. Y él, con una sonrisa de pirata, la acepta.

Le gustaba mirar por la ventana cuando llovía. Solía decir que en invierno el frío flotaba por el aire, y que a veces, si estabas atento, podías descubrir cómo bailaba con la lluvia. Él sabía que ella hubiera dado cualquier cosa por poder salir también a bailar, y el corazón se le encogía al ver sus ojos llenos de tristeza. Entonces le tendía la mano y le pedía que le concediera un baile, que él sería su frío si ella era su lluvia. Ella solía decir que cuando no estuviera, la buscara los días de lluvia, que si podía, se escaparía de donde fuera que estuviese para fundirse con el frío y que él la viera bailar.

Hoy creo que él ha visto al frío bailar con la lluvia. Y ha pensado en ella. Por un momento ha creído que rompería a llorar, pero después se ha dado cuenta de que quien bailaba con la lluvia era ella.


Ella colecciona barcos de papel. Sin que nadie se entere saca servilletas de la cajita con estrellas y hace barcos que luego deja sobre la mesa para que alguien los encuentre. A veces le regala uno a su compañera, y ella hace como que navega dentro de su taza de chocolate. Cuando lo hace, se le pone cara de niña. Se da cuenta, y, muy seria, le da otro barco a su corazón..

-Para que naveguéis juntos como los delfines - les dice.
-Quisiera que siempre estuvieran juntos - susurra una voz, acariciando su cabello.
-Lo estarán, para siempre - responde ella, con los ojos abiertos.


Se han despertado a la vez. Abrazados, sonriendo. Han soñado con el otro, se lo han dicho bajito y se han reído.

-Hagamos el amor - ha dicho ella seria.
Y él la ha besado muy despacio. Amor por la mañana, para desayunar. Después, le ha pedido que la lleve a navegar.


-Como los delfines - ha dicho.
-Con una condición.
-Cual.
-Que me abraces muy, muy fuerte.

domingo 25 de enero de 2009

Y voló como pájaro al amanecer...

El reloj se muere en sus manos. Y el corazón deja de latir. Él, vencido, con los puños apretados, cae sobre ella. Ambos, pálidos de muerte, deshechos de vida, heridos en lo más profundo. Y en sus ojos, vidriosos, los restos de lo que un día fue. El sur confederado se muere, y ellos con él. En vida.

El tiempo llora sus tristezas sobre ella. Y él desmigaja su corazón a golpe de latidos. Muere el miocardio poco a poco, deja de palpitar para rendirse al silencio.

-Vuelve - susurra él, envejecido mil año de repente.Pero nadie responde sus lamentos.

-Vuelve, te necesito - repite, más alto.

Ella se enfría cada vez más rápido. Y en él estalla la cólera, el dolor contra el mundo que acaba de llevársela, el miedo de esa vida que se le presenta en línea recta sin finales que presagien el fin de ese lamento ronco que se le ha instalado dentro del pecho. La abraza y se contagia de su frío, la mece y besa sus mejillas blanqueadas de muerte. Vuelve a sentirla una vez más contra él, el roce de sus labios, el contorno de sus ojos llenos de vidrio. Se muere con ella, en un instante, y todos los relojes estallan en la habitación. Se detienen las manecillas y se escucha un último suspiro. Es ella, amándolo para siempre.

Fue su último beso en la mejilla. Su razón de ser. Las noches en vela y los orgasmos en la parte de atrás de su coche. Fue su torre de alta tensión, y las ganas de reír. Los pucheros, todas las lágrimas que derramó. Fue las verdades a la cara, las historias en un café, las palabras en los bolsillos y un pastel de naranja a media tarde. Fue migas en la cama, y palabrotas por la noche. Y valiente, fue tan valiente que él se sintió a salvo. Y cuando se marchó, supo que siempre estaría a su lado.

-Está muerta - dijo aquel hombre de bata blanca.

Pero Miguel negó con la cabeza..

martes 20 de enero de 2009

Besos con sabor a ositos Haribó

¿Sabes? Algunas personas nacen en el mundo para otras personas que ya estaban aquí. Algo así como almas gemelas, polos opuestos que necesitan estar juntos para sobrevivir o como esas estrellas que no salen sin otra estrella al lado. Algunas personas vienen al mundo por otras, para que a lo largo de los años se encuentren y se den cuenta de que no pueden vivir separadas. Algunas personas son como tú y como yo. Como dos imanes, como dos estrellas...como dos piezas de un puzzle que encajan perfectamente...

Aquel domingo fuimos al planeta de las estrellas, donde los sueños nunca terminaban de dormirse. ¿Te acuerdas? Y conocimos al patito azul eléctrico que no sabía volar. A lo mejor, después de tantos años, ya sabe. A lo mejor, después de tanto tiempo, nosotros no sabemos volver allí, y eso que han pasado solo unos días...

Me hiciste reír a carcajadas y derramaste el café por la mesa. Te miré con mis ojos azules y te saqué la lengua. Después empezaste a reír.

Creo que tú también es del planeta de las estrellas, como yo, que como helado de fresa en invierno. Hago igual que los niños pequeños, me embadurno toda. También me gustan las gominolas. Mis favoritas son los ositos Haribó, pero eso creo que ya lo sabes, porque cuando llegaste, trajiste una bolsita contigo...y después de mucho rato nos dimos besos con sabor a ositos Haribó. Me encantan, ¿te lo he dicho ya? También nos dimos besos con sabor a palomitas y a Coca-Cola... Me encantas, y eso creo que aún no te lo he dicho... O puede que sí, pero sigues sin querer saberlo...

sábado 17 de enero de 2009

Venus de noche

Venus, el astro más brillante del firmamento después del Sol y la Luna. Hay ciertos días en los que Venus puede verse de día...

Terrible. Titánica. Tirana. Amada y odiada por igual. Fascinadora de animales asustados a los que azota desde el trono de su prepotencia. Déspota irónica bautizada de elegancia y soberbia. Intratable, intocable, inalcanzable. Dueña y señora de su propia personificación. Ego en mayúsculas, La Razón a secas. Indiscutible, irrebatible, insuperable. Y absolutamente desgraciada.

-¿Cómo eres capaz de arreglar corazones si tú no tienes?.- Le preguntan de vez en cuando.

-Será porque soy como Dios, lo puedo todo.

Ella siempre lleva chaquetas de hombre.Le gusta despertarse en la cama de algún desconocido, con las sábanas enredadas en las piernas, y el olor en el aire de la mañana que no termina de nacer. Se pone los zapatos, las medias si hace frío, y encima su chaqueta de hombre, que huele a la mezcla de todos los desconocidos que han ido rozando su piel.

La mejor forma para que tanta perfección no te abrume es convertirse en la estrella de otra persona y brillar para ella....el problema es que todos quieren ser su estrella...

Cada año se le dibuja en la forma de mirar. Es una niña, sin trasfondos. Y tú, desolado, comprendes que tus labios saben a ella, que si la besas, solo te quedará la horca o el disparo.

Porque ella, Venus de noche, Venus de Pecado, acaba de firmar tu sentencia.

jueves 15 de enero de 2009

Fany

La chica con la mirada de hielo y el corazón de algodón de azúcar.

Igual te mata a hostias que te come a besos. Caparazón de hierro, interior de lana. No, no es una tortuga. Cordero con piel de lobo.

Siente aunque no lo parezca, le duele el corazón aunque nadie se de cuenta. De vez en cuando estalla en lágrimas y se deja ver vulnerable... Pero esas son las menos, normalmente te acojona con la mirada.

Joven prostituta con aspiraciones a luchadora, que no se deja pisotear, pero que cada penetración le duele en el alma como si le clavaran un puñal en el corazón.
Te sostiene la mirada penetrando en tu interior, rebuscando entre tus recuerdos, como si la vida le debieras.

Naturaleza en sus ojos, chafardería en sus manos, sobriedad en su pelo, deseos prohibidos en su boca.

Mente cuadriculada incapaz de abstraerse. Arte nula e sus venas, demasiado de ciencias.
Sombra del claro de luna en un día soleado.

¿Escuchas eso? Es el latido de la sonrisa en sus labios. La razón de sus razones metida dentro de su pecho. ¿Lo escuchas? Es Ella, entera, volviendo de entre los muertos para no volver a irse nunca más.

Se avecina una tormenta de lágrimas, sin truenos ni relámpagos. Una tormenta intensa que durará como máximo 2 días, serán tristes, con grandes nubarrones, no cambiará el clima, pero si el paisaje de su vida. Crecemos a base de cambios, experimentos, pero todo es como demasiado de golpe, su corazón y su mente no tienen suficiente tiempo para reaccionar. Esta tormenta lo arrasará todo, una vez más. Pero solo durante esos 2 días, después volverá a levantarse, a levantarlo todo desde los cimientos, porque la vida la ha hecho fuerte...

Porque no quiere que la veamos llorar.

martes 13 de enero de 2009

La mujer que no podía llorar y el hombre que la observaba


La mujer que no podía llorar tenía treinta y siete años. Era publicista, vendía sueños. Por las mañanas se tomaba su café sin azúcar y cogía el metro hasta llegar al edificio donde trabajaba.
A veces se detenía a escuchar al hombre que cantaba canciones de amor, otras veces no tenía tiempo. Si se acordaba, se llevaba un panecillo en el bolso para comérselo a media mañana. Como nunca tenía hambre a esa hora, salía a la plaza y, mientras los demás tomaban café, ella desmenuzaba el panecillo e iba dejando migas de pan por el suelo. Después, las palomas se las llevaban. Un martes que hacía sol cambió el panecillo por un libro. Se olvidó del tiempo y, cuando se percató de que llevaba más de una hora allí, se marchó corriendo. Y el libro se quedó olvidado en el banco. Pero El hombre que observaba se lo llevó, sonriendo con timidez al pensar en la excusa que alguien ahí arriba le había brindado para hablar con ella.
Tenía cuarenta y tres. Era editor y tocaba el piano. Pero nunca se lo dijo. Cada mañana se tomaba su café con tres cucharadas de azúcar y cogía el autobús para ir al edificio donde trabajaba. A la hora del descanso bajaba a la plaza para mirar las palomas. Allí inventaba historias en su cabeza y observaba a la mujer del panecillo. Imaginaba que se acercaba a ella, que le preguntaba si el banco estaba ocupado. Llevaría un libro en la mano, y quizás le preguntaría si lo había leído. Ella le diría que sí, y ambos charlarían sobre la protagonista, o sobre el perro del niño que salía en la portada. Después él, tímido, se lo regalaría. Y ella sonreiría como nunca lo había hecho. Pero la media hora acababa y no había sonrisas. Él seguía sentado en el banco, con el traje arrugado, y ella se marchaba, sin su panecillo. El tiempo se detenía hasta que volvía la mañana con su café, su autobús y ella. Solo entonces comenzaba a caminar de nuevo.

jueves 8 de enero de 2009

Una fría mañana de soledad...


Cuando sientes que toda tu gente te da la espalda, que no puedes contar con nadie...abres la puerta de tu casa y caminas sin rumbo...

Eran las 10 de la mañana y estaba tan ensimismada en mis problemas que no era capaz si quiera de parpadear. Era todo demasiado difícil.

Salí a la calle bien abrigada, hacía frío. Los charcos estaban helados, pero yo solo me concentraba en acompasar mis pasos al ritmo de mi corazón.

Decidí detenerme en un parque, en el que un perro y el susurrar del viento eran mis únicas compañías.

Allí estaba yo, sentada en un banco con el sol de cara y la libertad a mis espaldas. El frío traspasaba mi ropa y llegaba asta mi piel, pero era incapaz de sentirlo...Con el tiempo una se acaba acostumbrando a todo,: al frío, al miedo, al dolor... Hubiera querido llorar, pero las lágrimas se congelaban antes de salir de mis ojos. Entonces el perrito se acercó a mí.

-Hola pequeño, ¿tu también estás solito?- le dije con una sonrisa.
-Guau guau- .
-Se llama Lilú- Dijo una voz triste a mis espaldas que, a juzgar por su tono, también tenía problemas.

Me de la vuelta y le miré a los ojos. Una chica algo más joven que yo, con la correa del perro en una mano y un paquete de clinex en la otra.

-Toma, lo necesitarás.- dijo entre sollozos.
-Gracias.-
Me levanté y caminé con ella hasta un laguito cercano que estaba totalmente helado. Y allí pintamos silencios, silencios que dejaban ver en nuestros ojos las llamas del dolor y la incomprensión quemando los pocos momentos de cordura que nos quedaban.

-Mierda de pives-. Dijo en tono despectivo.

-Mierda de todo-. Contesté yo.

Hablamos durante un tiempo que no podría medirse con un reloj, un tiempo simbólico. Tal vez minutos, tal vez horas, pero eternidades en nuestros corazones. Por un momento nos mirábamos y sentíamos que lo sabíamos todo la una de la otra...

A veces, contar tus penas, desahogarte con una completa desconocida, es más relajante de lo que pensamos...

Y después de otro eterno silencio investigando en nuestras mentes, nos marchamos, cada una por nuestro camino, sabiendo que jamás volveríamos a encontrarnos.

miércoles 31 de diciembre de 2008

2008: Valoración personal.

Esto se va acabando, otro año que dejo a las espaldas, como el sol que muere al acabar el día.

Sé que dejo atrás un año lleno de miles de recuerdos, como siempre, buenos y malos, para aprender, para abrazar, reír o llorar.

También sin querer o queriendo se van amigos y entran nuevos, pero eso es como todo... Sé que hay gente que sigue mereciendo la pena, y mucho; gente que va a estar ahí cueste lo que cueste y pase lo que pase... Y esas personas suelen ser las más inesperadas y creo que es con eso con lo que debería quedarme de este año 2008, con eso y con que por fin he averiguada quienes son esas personas.

Un año que empecé sin muchas ganas, y que acabo queriendo repetir momentos inolvidables, un año que me ha servido para aprender de mí misma, de todos y cada uno de los errores que cometí o de momentos que fueron mágicos y ahora ya sé cómo repetirlos..

He ganado muchísimas cosas este año, gané lo que perdí en el anterior: confianza, personalidad...; todas esas noches, todas esas tardes con los amigos, los conciertos, los nuevos amigos, la primavera y el verano, la playa, el sol, y la piscina, gané más recuerdos en mi maleta: Barcelona, Madrid...; un corte de pelo, fotos, películas en un salón, enfados, reencuentros...

He ganado lo mejor de mí, el saber cómo querer a tantas personas que han estado en este año; recuperé viejas amistades, conservé otras, me enamoré... seguí ganando a mis mejores amigas, a las que la vida les da mil puñaladas e intento que sean felices con mi alegría, pese a que debería ser yo la que me animase a mi misma para poder levantarme cuando caigo; gané personas que admiro, gané nuevos compañeros de clase, gané conocer a personas, pero también logré conocerme un poco más a mi misma.

Por fin soy consciente de lo que vale el interior de alguien, he aprendido a valorar lo que realmente importa, he dejado atrás todos los prejuicios y me he sentado a dialogar con el “enemigo”, dándome cuenta de que incluso él tiene corazón y de que, en realidad, no somos tan distintos. He encontrado a mi verdadero yo, a ese que no quiero dejar escapar nunca más, y he enterrado a la niña pija y materialista que vivía en mi. Este año he conseguido ser YO MISMA.

Lo único que pido es seguir disfrutando de esos pequeños momentos que me hacen sentirme bien: las risas sin sentido, las lágrimas de alegría, esas interminables tardes de conversaciones por el messenger...Quiero seguir siendo la misma, y seguir colaborando un poquito en vuestra felicidad...Vivir estos recién cumplidos 16 con intensidad, porque serán los úniccos que tenga, no malgastar ni un solo momento en preocuparme de cosas que no merezcan la pena...Intentar que cada año sea mejor y mejor y mejor.

Gracias a todos los que me habéis regalado una parte de vuestro mundo, también he ganado eso. Estoy hecha de miles de partes de mundos de todos vosotros.

lunes 29 de diciembre de 2008

Navidad: mentiras, hipocresía y otros buenos propósitos

“¡Feliz navidad!” será sin duda alguna la frase más pronunciada en estos días. “¡Feliz año nuevo!” sea seguramente otro de los saludos más usados. Cordialidad, dirán algunos; topicazos, dirán otros; hipocresía es lo que digo yo.

Bueno, el día se va acercando, hay adornos y arbolitos por doquier, llega la época en que todo el mundo es "feliz", por una noche los problemas mágicamente se solucionan, el espíritu navideño inunda todas las almas, y por unos días la avaricia, la maldad, la codicia, el orgullo, el egoísmo y toda esa larga lista de etcéteras, la que representa todos los defectos de la naturaleza humana, dejan de existir... bonito retrato de la utopía navideña ¿no?. Lástima que como tal, una utopía, no pueda existir.

Navidad no es la fiesta de la felicidad, sino la fiesta del engaño. No puede llamarse tiempo feliz al momento en que todos los problemas son simplemente barridos bajo la alfombra mintiéndonos a nosotros mismos para hacernos creer que están solucionados. No puede llamarse tiempo feliz cuando las personas deprimidas se vean en la obligación de esconder lo que sienten para dar una imagen falsa de esa supuesta "felicidad", ni cuando los problemas y enfados entre las personas tengan que maquillarse con buenas caras en una fiesta, creando un ambiente tenso de lo más incómodo.

Y es que la navidad es como una caja llena de actitudes hipócritas y de mentiras aceptadas como verdades. Se supone que reina la paz... Sin embargo se sigue matando. Se supone que todo el mundo es más feliz...pero aumentan las depresiones y los suicidios. Se supone que es momento de reflexión y de buenos propósitos, pero casi todo el mundo está tan estresado con la compra de regalos, las cenas de empresa y la preparación de reuniones familiares que pocos tienen realmente tiempo de pararse a pensar en todo esto.

Respecto a los buenos propósitos para el nuevo año, son como la falsa promesa universal de los días de resaca, cuando todo borracho jura y perjura que no volverá a beber jamás, sabiendo de sobra que no tardará una semana en incumplir su promesa.

Odio esas tarjetas de navidad, llenas de buenos propósitos y deseos: dejaré de fumar, estudiaré más... ¿realmente hace falta todo este circo comercial para que nos propongamos hacer cosas que, habitualmente, nunca llegamos a cumplir?

¿Y qué me decís de esos repetitivos SMSs llenos de bonitas felicitaciones y frases hechas? ¿Cómo puede haber tanta hipocresía en solo 15 céntimos más iva?

La hipocresía es uno de los males centrales de nuestra sociedad, que promueve injusticias como la guerra y las desigualdades sociales en un marco de autoengaño. ¿Y cómo solucionamos nosotros esto? Apoyando el comercialismo que nos invade más que nunca en estas fechas.
El nivel de hipocresía y de falsedad al que hemos llegado es tan profundamente absurdo que por algún lado se tiene que romper. No podemos seguir aceptando sin pestañear que exista una industria tan poderosa que nos obligue a comprar cosas que ni siquiera necesitamos, hacer regalos a gente que apenas conocemos, a ser los bufones de los gobiernos y las grandes compañías...

Cada día que pasa, con cada nuevo intento de redefinir la verdad, de recortar libertades o de anunciar el Apocalipsis, se nos queda más cara de imbéciles, se nos agota el recurso a la sorpresa. Es contrario a la lógica, al sentido común, y a todo lo que se nos ocurra. Es, simplemente, la hipocresía en la vida moderna.


Sin embargo, uno no puede retirarse de la celebración sin más, o al menos no totalmente, pues a nadie le gusta ser el raro. Como todos, yo siempre me he tragado la dosis de hipocresía social necesaria para sobrevivir y ponía la reglamentaria cara de felicidad cuando tocaba, deseando felicidad a los demás...para a los pocos días dar "puñaladas" por la espalda o pasando por encima de lo que sea o quien sea con tal de tener más que el de al lado...

Hoy he decidido ser la rara, cuidado que digo rara y no diferente. He descubierto que no puedo seguir poniendo cara de sorpresa y eligiendo regalos para gente que ni siquiera saludo. Me he sincerado conmigo misma y he decidido cerrar la puerta al negocio, a las mentiras y a la hipocresía... He querido dejar de negar con mis propios actos todos esas buenas intenciones que solemos pregonar...

Lloraré si quiero llorar o reiré si es lo que me apetece en ese momento, sea el día que sea.

“Hipocresía es fingir”. Bien, pues hoy yo he decidido dejar de fingir.

miércoles 24 de diciembre de 2008

Abuso.


Espaciotemporal inclasificada. Diva engendrada en la fascinación de su propia egolatría. Niña caperucita con ojos de gato y corazón de femme fatale. Veinte años que todavía no le pesan en los huesos y un hombre de cuarenta que le hace el amor con los ojos más turbios que jamás se vieron.
Quizás en su sueño diurno se inventó las ganas de llorar que siente de noche. Gato de pelo largo, enredada entre las piernas de la reconstrucción de sus incertidumbres. Mujer de mil canciones en la guantera, niña de nanas de cuna. Arrastra su maleta llena de recuerdos, sabor a amapola, y espera en el andén con el vestido rojo a ese tren que nunca terminó de llegar. Y cuando muere el frío, suena la reproducción del pianista más extasiado, mientras contempla con actitud de cabaret como él toca para ella. O, quizás, termina por pedirle un abrazo con ojos de tristeza, porque realmente necesita alguien que le dé cariño...

¡Cállate! - gritó el viejo, descargando contra ella el peso de su rabia.

El golpe la derribó contra el suelo, donde, agazapada, rompió a llorar. Trató de levantarse pero él, con la mirada desenfocada, volvió a golpearla, hundiéndole en la carne el dolor de su superioridad física, minando la resistencia de su cuerpecito menudo.

-¡Cállate, cállate, cállate! No quiero escucharte llorar, no quiero que llores, ¿Lo entiendes? ¡Zorra, levántate y mírame a los ojos! - la agarró por los brazos y la zarandeó como si fuera una muñeca de trapo.

Ella, con el terror incrustado en el rostro, con la vulnerabilidad de sentirse desprotegida, apretó los labios y le sostuvo la mirada.
Y él, borracho de locura, no la aguantó. Se abalanzó sobre ella y trató de besarla, manoseando su cuerpo trémulo que se estremecía de frío. Perdió las manos por el interior de su camisa, manchada de sangre, y no reaccionó cuando ella, en susurros que se ahogaban en ansiedad, le suplicó que la dejara. Desgastó sus entrañas en embestidas, lesionándole el alma con cada gemido que brotaba de sus labios muertos. Y cuando acabó, cayendo rendido sobre ella, con el sudor perlándole cada músculo, le dijo que lo sentía.Horas después, el cristal se empañaba de llanto.
Venus, con el corazón aletargado y los labios hinchados de mordiscos, tejía entre las manos el desconcierto de aquel sinsentido. Él se había ido, pero, como siempre, volvería.

domingo 21 de diciembre de 2008

Venus, la intocable

Ser una niña con zapatos de tacón. O una mujer descalza. Mirarse en los escaparates y nunca salir en las fotos. Vampiro o fantasma, ínfulas de diva. -Yo prefiero Diosa, gracias-.
La cuestión es no dejar indiferente a nadie. Que te odien o te amen, no importa. Que hablen, que se llenen la boca, que griten, lloren, supliquen, anhelen, deseen. Sobre todo eso. Y tú mientras te tomas una copa de coñac y te ríes de ellos. Sé un desayuno con diamantes o un tranvía llamado deseo. Pero nunca dejes que te toquen. El truco está en magnetizarse la sonrisa, o no enseñarla nunca. Algunas divas nunca sonreían. Puede que tuvieran los dientes picados. Y si bebes café ni se te ocurra olvidar mirar por encima del humo. Ya sabes, como si no importara nada.

A fin de cuentas, todos morimos. ¿Por qué molestarse en dejarse tocar? Siéntete y siéntelo, ríete y llora, dales lo que quieren. Date en dosis pequeñas, como los buenos perfumes, pero que nunca te compren. Eres una rockstar, una modelo de pasarela de humo, la última ganadora del oscar a la sofisticación de la soberbia. ¿Por qué no dejas de mirar como si no te lo creyeras? Lo tienes pintado en la cara, querida.

Eres un objeto para mirar. No toquen, por favor. Puede romperse. Puedes romperte. Y nadie se dedica a pegar pedazos. Aprende rápido, deja el Chanel colgado de la puerta. Nunca sabes cuando tendrás que salir corriendo. Cuidado con los tacones. Venus no era tan alta, aunque lanza besos de mentira. Musa, dicen unos. Icono, otros. Tú, dices tú, pero con mayúscula de la grande. Y dios mientras que llore olvidado en un rincón. A fin de cuentas todo vale entre mortales. ¿Y qué si quieren adorarte? Déjalos. Sabes que siempre estarás por encima de ellos...

Fumó el último cigarrillo, y, sin dejar de mirarle, desabrochó el primer botón de la camisa.
-Quítamela - susurró. Él negó con la cabeza. Deseaba que ella le mirara con aquellos ojos de gato y, fumando, como la fulana de mentira que quería jugar a ser, se quitara la camisa delante de él.
-Y después qué -contestó, desnuda de decencia, con los tacones rozando la perversión y la sonrisa en la punta de los dedos.
-Después te volveré loca.

domingo 14 de diciembre de 2008

No, él no sabe que es él.

Te di mi corazón envuelto en papel de regalo. No me di cuenta de que me mirabas fijamente; estaba demasiado nerviosa y miraba al suelo. Me retorcía un mechón de pelo, el más rubio de todos, y esperaba que tú no dijeras nada. Me arrepentí un millón de veces de aquel momento, pero nunca habría vuelto atrás. Ahora soy una chica sin corazón. Si me pones la mano en el pecho no late nada. Se me ha quedado la cara blanca y las manos frías. A veces tiemblo, a veces me duele algo dentro. Algo así como si mis células gritaran que necesitan el bombeo del corazón. Pero un regalo es un regalo, y no voy a pedir nada. Cuando lo di no esperaba otro a cambio, así que susurro bajito a las células de mi cuerpo que hagan como yo, que aprendan a vivir sin corazón. Pero las células, tristes, no saben, y se mueren. Se están muriendo poco a poco, sin que yo pueda hacer nada.

Te di mi corazón envuelto en papel de regalo sin darme cuenta de que los ojos se me apagarían antes de ver como tú lo desenvolvías.

Te quiero, ¿Lo entiendes? Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. Podría repetirlo hasta que mis labios se entumezcan y las palabras dejen de tener sentido. Podría escribírtelo en francés o en chino, al revés, con letras rojas o con tinta invisible. Podría tatuármelo en la frente, para que lo vieras cada vez que me miraras. Podría hacer que un avión lo escribiera en el cielo, como en las películas, o que apareciera en el marcador, en medio de un partido. Pero no me gustan los aviones ni los partidos, ni sé hablar chino ni francés, me dan miedo las agujas y nunca supe encontrar la tinta invisible. Solo me queda decírtelo, pero ¿sabes?, creo que no lo haré. Guardaré las dos palabras, TE QUIERO, en el cajón de las palabras que nunca quisieron entumecer mis labios, y, como mucho, como muchísimo, te miraré alguna vez dejando que las entreveas desde el borde de la caja. Te quiero, ¿Lo sabías? Pero si dices muchas veces algo, lo desgastas. Pero deberías enterarte de una vez que eres dueño de cada centímetro de mi piel...

jueves 11 de diciembre de 2008

En el prado de los sueños...

Tiene luz rara en la mirada, y el corazón le late a mil por hora. Siente que nació equivocada, que el cielo que la ve caminar no entiende sus pasos. A veces ella tampoco los entiende, pero sabe que va por buen camino, sea cual sea el final. Y cuando tiene ganas de llorar, piensa en eso y se obliga a sonreír. Si tropieza y cae, se quita el polvo del vestido y camina más rápido. Sabe que nació para estar sola, que es su precio por ser diferente, y ha aprendido a aceptarlo. Así que alza la cabeza, con los ojos bien llenos de su luz, esa que muchos ni ven ni entienden, y teje sus historias al compás de sus pasos, deprisa o despacio, según esté de cansada, pero siempre, siempre, sin detenerse. Porque en la vida, la niña polar solo se tiene a si misma. Y si ella no se salva, nadie lo hará por ella. A nadie le importará que se pierda.

Es la hora de cerrar los bares, y la niña azul se olvida la estela de su pensamiento en el escenario. Se despinta los ojos de cielo, se mira una vez más en el espejo desconchado, y brinda por la soledad de su vida, esa que se huele en la fragilidad de su voz de mar. Y pinta azul en las paredes mientras canta con su voz de niña de bar.

Se llamaba Blue, Bonnie Blue, pero perdió el Bonnie por el camino. Y perdió un millón de cosas más...

Historias con césped y atardeceres robados al día con tragos amargos y cigarrillos sin acabar. -¿Sabéis que me da todo igual? ¿Que no me importa ser diferente, indecente? Que no me importa el que dirán...Le da igual, pero en el fondo todo le afecta. Hoy también juega a ser otra, porque ser otra es más sencillo que ser Ella, que ser el gato al que nadie acaricia detrás de las orejas.
Egocéntrica y narcisista...

-¿Cuándo cantamos la última canción de amor?Y, ¿cuándo iremos el prado de los suspiros?

O, quién sabe, quizás simplemente sueña demasiado.

martes 9 de diciembre de 2008

Te quiero


Tú, coleccionista sin saberlo de las cartas que te escribo, dame por favor razones para seguir viviendo...
Tú, al que dedico cada pensamiento, quédate en mi vida y enséñame a vivir...

Eres el culpable de mi locura, el dueño de mis delirios, el protagonista de mis sueños...quédate en ellos y hazme sentir...

Y así poder en tus misterios descubrir ese sentimiento eterno, para averiguar así dónde está el lugar en el que empiezan el motivo y la razón de mi existir. Trasformar tu magia en suspiros del alma y poner en tus manos mi destino para poder estar siempre junto a ti...

Ignoro el motivo por el cual me someto a tus encantos, desconozco la razón por la que cada vez que tu dulce mirada penetra en mis ojos de niña pequeña, me sonrojo y no soy capaz de mantenerme quieta y, nerviosa, muevo las manos mientras mi único deseo es besarte hasta morir...

Porque te aconsejo y ni me miras, porque me lo agradeces y ni te escucho, pero siento que cuando os veo juntos me falta el aire y muero en vida y vivo en muerte...

Y es por ti que mi alma se siente diferente con el tiempo, y en mi interior ya no queda más espacio, todos los rincones están llenos de tu luz... Mi corazón de hielo, herido, se derrite en tu colchón, mientras la besas a ella y yo te suplico tu amor, pero no me oyes, nunca me oyes...
Porque tú eres el único dueño de mis silencios, y yo soy esclava de los “te quiero” que en sueños me susurras al oído.

Eres la clave de sol de mi vida, el compás en mi melodía, la nota de color en mi partitura vacía...eres el único que puede pintar mi lienzo desnudo...

Te quiero, porque sacas de mí lo que soy en realidad, porque solo contigo soy Yo realmente, porque eras el único que me veías cuando era invisible y porque me haces vivir con ilusión, con la ilusión de que mañana seas mío.

sábado 6 de diciembre de 2008

Otra de Venus


.-Rózame la piel con orgasmos febriles. Tíñeme de gemidos.-

Y la penumbra de la habitación se llena del sonido de pieles rozándose, bailarinas vestidas de gris que gimen al compás de piernas enredadas. Venus vestida de nostalgia, con los ojos cerrados. Y tú, pobre mortal, devorando el sabor de su sexo mojado, cumbre de latidos y espasmos. La mimas, la cuidas, besas sus muslos, juegas con el tacto de su piel. Vendas sus ojos y la imaginas Diosa, indestructiva, repleta de curvas que caracolean entre grises y negros, atrapando la luz en sus contornos de alabastro. Enredas sus cabellos, negro noche, entre tus dedos, y al besarla sientes que tocas algo que jamás estuvo a tu alcance. Jazz que se funde con el humo de dos cigarrillos sin apagar, copas que saben a carmín añejo. Bebéis los dos, entre jadeos y suspiros, y os miráis a los ojos. Venus siempre fue distante, y ahora te mira como si realmente no estuvierais allí. El calor se condensa en la habitación, y tú le ofreces otra copa. Acepta, sedienta, y se relame después de beber. Tiene labios de golosa, ojos que devoran. Te exige otra copa, hasta arriba. Y tú dejas de beber. La botella se termina y el vino comienza a oler a cuerpos desgastados. Te tumbas en la cama y se acurruca a tu lado.

-Cuéntame algo- te susurra.

Y tú hablas, inventas, enlazas y recreas cualquier situación que a Venus, desnuda en tu cama, con el carmesí de los labios en las sábanas, podría interesarle. Pero bien sabe Dios, amigo suyo, por supuesto, que no está interesada en nada. Las palabras se le olvidan al instante, y si dijiste algo que la hizo reír, fue una casualidad rara. Venus siempre fue distante, y aunque esté desnuda en tu cama, no estás más cerca de tenerla que si no la hubieras llegado a ver nunca.

Escarcha en los ojos, carmín en los labios. Alcohol desorientado y razones de más para apretar el gatillo. Ella es un sinfín de mezclas efímeras, colores de noche, tinte de bar. La cabeza que da vueltas, la razón y la sin razón bailando un tango. ¿Acaso olvidaste el corazón en la otra chaqueta? Te vistes de indecencia y se te muere el decoro. No sabes pisar sin tambalearte, Babel en tus pies, tacones deslenguados. Y si te miran a los ojos, no te ven. Vas borracha de tristeza y desazones, de angustias y miedos. El reflejo del caos en tus dedos temblorosos. Tropiezas y caes, pero ya no te levantas. ¿Dónde quedó el final de tus días? ¿En qué botella perdiste la última batalla? Cabello en mechones, un desliz entre las piernas. Otro hombre más que te folla a oscuras, sin que te des cuenta. Y al marcharse, otro billete en las medias.

Pero realmente nunca sabrás cuál es el color del amor, cómo suena una sonrisa verdadera...porque eres tú, Venus, lo inalcanzable.

jueves 4 de diciembre de 2008

Adriana


Era ella, la chica de la piel oscura y los ojos negros. El cisne abandonado en el mundo de los patitos feos.

La que, aunque diosa de día, vivía entre mortales. La que acabó cometiendo los mismo errores que ellos. La que al embrujo del amor no pudo escapar...

Era ella, la superior a todo, la chica gato, que por el día se balancea en el columpio y come caramelos, la que por la noche se mete desnuda en tu cama para darte placer...

La niña que te coge de la mano, y a base de polvos mágicos te lleva al país de Nunca Jamás es la misma que te excita con solo una mirada, a la que penetras por la noche, la que se abre de piernas con la misma facilidad con la que chupa una piruleta...


En la barra del bar, bebe vasos grandes de tristeza. Se le desenfoca la mirada y se le pierde en alguna historia que olvidó. Sabe que le huele el aliento a pérdida, pero no tiene ganas de fingir que le da igual. Se limita a beber, a sorbos, lo que le queda de conciencia.
-¿Una copa? - alguien, con ojos de carbón, se sienta junto a ella.
-Trece - contesta, seria.
-El número de la mala suerte - los ojos de carbón se pasean por las manos de ella, que tiemblan.
-O de la buena - y apura el último trago con paciencia.

Él se ríe y roza su brazo muy despacio, con calma que sabe a caricia de antes. Ella no quiere mirarle, no sabe cómo hacerlo. Tiene miedo de invitarle a beber con ella.
-Venga, vámonos a casa - escucha decir, pero la cabeza le da vueltas.

Quizás el trece sí sea el número de la ruleta. Pero decide arriesgar y tira los dados de nuevo.

-Catorce. Bebamos- a su salud, levanta la copa y sorbe, como una niña pequeña.
-Bebamos - responde él, cómplice al fin de la hora de la tristeza.

El ángel inocente vestido de blanco. El demonio perverso que arrasa todo a su paso. Las dos caras de una misma moneda.
Ella bebe, sueña y se despierta. Duerme del revés, con la ventana abierta y rozando la cabecera con los pies. Le imagina de nuevo en la cama, olvidadizo, con su olor a tabaco y su sonrisa sincera, pero decide recordar otra vez que un día se marchó sin dejar una nota en la puerta.

Porque, aunque Diosa, enamorada.

domingo 30 de noviembre de 2008

Y ese día nació ella...

Había dejado de ser una historia de dos para ser solo de una... Y ya no merecía la pena. Se había cansado de esperar a que el teléfono sonara, de ser la mujer gris que solo se vestía de color para él. El dolor de perderle era menos fuerte que el dolor de perderse a si misma, y habían llegado a un punto en el camino en que su otro yo estaba demasiado lejos... Se había fragmentado por él y ya no sabía dónde estaban todos su pedazos. No sabía cómo reconstruirse, y ya no tenía más partes que ofrecer... Si él no le daba partes suyas, ella quedaba incompleta. Ya no podía dar más... era hora de terminar con todo.

-¿Y cómo lo hago? Cómo, cómo, cómo... - se preguntaba, desnuda en la cama, con los ojos llenos de llanto - ¿Cómo termino con la historia de mi vida?

Pero, noche tras noche, la respuesta se quedaba dormida. Y ella, vencida, la pasaba despierta. Le faltaban pedazos para ser capaz de dormir, para seguir adelante.
-Dios... sólo quiero hibernar... Pegadme un tiro.-

Ese día nació ella. La nueva Ella.

Es tres tazas de ternura. Y una pizca de frío polar. Muy frío.La mitad es rareza rara, la otra mitad es muchas mitades. A veces mira como una abuela, y otras se olvida que cumplió años de más. Toma decisiones importantes deshojando margaritas, y piensa un millón de veces lo que en realidad no importa. Se olvida de las cosas a los cinco minutos, pero siempre se acuerda de los detalles que los demás olvidan. A las cinco de la mañana siempre tiene ideas geniales, y a las diez se acumularon en el cajón de las ideas nocturnas. Pero un día improvisado le da por pasar a la acción. Y deja barquitos de papel con mensajes embotellados en el autobús, o en los bancos de los parques. Y luego se ríe pensando en la cara del que los encuentre.
Ella para él. Siempre. Y aunque los ojos de él se alejen, ella siempre sentirá en su piel las sábanas que ambos rozaron. Siempre será el hombre de su vida, su historia rara, la razón de su corazón para creer que todo es posible. Se le acaban los segundos, las horas y los días, pero él estará siempre en los recuerdos que colecciona en cuadernos azules.
Ella es un montón de cosas, pero sobre todo es ella. Con todo lo que eso signifique. Ha nacido hoy, porque ayer no le dio la gana y te está mirando con sus ojos grandes de gato. ¿Lees dentro de ellos? Quiere que camines con ella, un ratito; que la lleves de la mano al país polar.

Y ella, a cambio, te contará un millón de historias...

sábado 29 de noviembre de 2008

A ti...


Me gustas cuando sonríes... adoro esos hoyuelos tan graciosos que se forman en medio de tus mofletes...

Tienes de adulto la cara y de niño la personalidad. Adolescente precoz sin que nadie te pidiera permiso.

Esos labios carnosos sensuales...que son capaces de hacerme sentir tantas cosas como si alguna vez hubieran sido míos...

Esas manos de hombre, que pueden ser tan suaves y cuidadosas como las de la más delicada de las criaturas...

Porque cuando veo esa ilusión por cualquier cosa en tus ojos, lágrimas brotan de los míos, porque tú no puedes expresarlo libremente, porque bajo ese cuerpo maduro, se encuentra el corazón de un niño que está encerrado en una cárcel de hielo de la que le es imposible salir.

Y nos prohíben amarnos, si te miro me riñen, si te toco me matan. Es triste, pero es verdad. Dependo de ese pijama, con el que esa mañana te vi despertar. Es más fuerte que la adicción a cualquier droga, y el único antídoto es tener tu piel pegada a la mía, y oler tu sabor y sentir que tu mirada que penetra en mi rostro, hasta alcanzar mis ojos, y miles de chispas se encienden, y vuelvo a tener esa fantasía de siempre. En un segundo vuelvo a soñar, pero se que al despertar tú no estarás a mi lado.

Píntame la piel de colores añejos...destíñeme con tus besos...

No puedo evitar entristecer al ver que te quiero, y que tú a mí también, pero que tu frágil cerebro infantil no puede canalizarlo en un simple beso, en un sencillo TE QUIERO.

miércoles 26 de noviembre de 2008

Venus

No llores, mi amor, no pasa nada. Se irá como se van los demás, y podrás dormir. Te cantaré una nana, te daré de beber, ¿Quieres que nos durmamos juntos? Será puta de mil hombres, pero mujer de ninguno. Y en la marca de sus medias, moratones de miedo. Miedo de sentirse carne, de mirarse al espejo, de darse cuenta de que está donde quiso estar siempre, en el centro del mundo. Y que se está devorando a si misma. Porque la mantis religiosa, en un alarde de vanidad, quiso ser Dios, y fue vencida con sus propias armas. Sécate las lágrimas, cariño. Ya se fue. Ven, deja que te abrace, deja que te acune. La noche bosteza en el cielo, es hora de dormir, de despintarse la cara y volver a ser una niña pequeña. Pero a esas alturas de la vida, es incapaz de creerse el cuento.

Las palabras se le olvidan al instante, y si dijiste algo que la hizo reír, fue una casualidad rara. Venus siempre fue distante, y aunque esté desnuda en tu cama, no estás más cerca de tenerla que si no la hubieras llegado a ver nunca.

domingo 23 de noviembre de 2008

Esa mortal obsesión


-¿Sabes que cada vez que me abrazas miles de mariposas recorren mi tripa?
- La próxima vez avísame, abre a boca y hacemos sopa de mariposas.
- Con lo bonitas que son no sería capaz de comerlas.
- Tú también eres bonita y yo sí te comería.

Parecía que habían pasado siglos desde esa conversación.

Hecho de menos tantas cosas... las tardes que pasábamos perdidos en el barrio, en cualquier parque, tirados en cualquier lado. No nos importaba nada ni nadie, pero las cosas han cambiado y seguirán cambiando. Y miro hacia atrás y no quiero volver aquí entre bloques de hormigón. Hecho de menos el barrio, y aquellos perros hambrientos, que se conformaban con cualquier trozo de pan. Los columpios, aquellos besos inocentes... Una sonrisa se dibuja en mi rostro al recordar esos momentos. Se que no volverán, es imposible, pero aun conservo el dulce sabor de aquellos años.

Mil imágenes recorren mi mente y en cada una de ellas apareces tú.
Sin embargo estaba allí, en aquella cama de hospital, viéndome morir sin poder hacer nada para evitarlo.

Ya no existen sueños por soñar, ni metas que cumplir. Todo se perdió en el camino. Nunca aprendí nada, nunca lo intenté. Nunca viví como quise y eso no me consuela. No pude librarme de esa obsesión tan destructiva. Pero ahora ya nada me queda.

Mi madre me había vuelto a repetir que como no empezase a comer me volvería a ingresar en aquel lóbrego sitio. Donde tu libertad es sinónimo de comer. No quería volver allí, la comida me daba arcadas. Ese día para cenar tenía pescado, me obligaron a comer, pero no pude evitar encerrarme en el baño con la música alta y devolver, una vez más. Seguir con aquella estúpida rutina que te impide ver más allá...Él sabía que haría todo lo posible por gustarle, pero necesito adelgazar más para tener un cuerpo bonito, quizás así volvería a besarme como aquellas tardes. Me daba miedo que mi madre me volviese a ingresar en ese centro. Quizás así te olvidaré y me curaré de este amor tan enfermizo.

Hecho de menos aquellos largos paseos en aquel cementerio, ya casi lleno, y cada año queda menos espacio y cada año los caminos se hacen más estrechos. Hasta que todos acabaremos vagando por rutas imaginarias, por caminos a medio hacer. Al fin y al cabo todos acabaremos allí algún día...y en mi caso ese día se acercaba...

-¿No quiere saber su estado?- me dijo aquel hombre vestido de blanco
- Ya sé cuál es. Y no es el que está viendo en mi cuerpo; es el que está sucediendo en mi alma.
La eternidad con la que siempre soñamos está llegando a su fin...y estos minutos son insoportables sin ti....sin poder refugiarme en tus brazos, sin conocer el color de tu amor... Ni sentir la intensidad de tu mirada...

No puedo esbozar una sonrisa al verme reflejada en este espejo.Ya no quepo en aquel vestido, del tamaño de mis sueños, y aquella rosa se marchitó con el tiempo.
Y me marcharé dejando claro que la vida me mató...Aunque después de todo, alguien se fumará mis cenizas, y esconderá mis restos debajo de su cama.

Todo acabo en un largo aliento.

domingo 16 de noviembre de 2008

Pasión sin límites


En una noche aparentemente normal, con el frío que por esas fechas solía hacer siempre, estábamos nosotros en un banco....realmente no nos faltaba nada para pasarlo bien: siete amigos, una noche de invierno, un parque, nada mejor que hacer.... Un día en el que la nicotina, el alcohol y la maría fueron los principales protagonistas.

Nos disponíamos a irnos cada uno a nuestra casa un rato después de agotar todo lo fumable que estuviese a nuestro alcance.... Cinco se fueron para un lado. Él y yo justo para el contrario.
Después de algunas bromas y mientras caminábamos los efectos del alcohol se nos iban pasando. Llegamos a mi casa. Me era imposible subir las escaleras de la entrada sin chocarme con todos los adornitos cuidadosamente colocados por mi madre, por lo que decidió subir conmigo para que no me cayese, misión que resultó fallida. Una vez dentro de mi casa pasamos al cuarto de estar, y después de unas risas, yo me disponía a acompañarle a la salida cuando sentí como él me agarraba del brazo y me atraía con fuerza hacia sí.

Su rostro estaba más cerca de lo que esperaba. Sus ojos ardían apasionados a pocos centímetros de los míos, y notaba su aliento frío contra mis labios abiertos. Podía sentir su sabor en mi lengua. Me besó como nadie me había besado nunca. Como si nos estuviéramos volviendo locos, subimos las escaleras chocando constantemente con la pared, abrazándonos y desprendiéndonos de nuestras ropas que, pese al frío, nos sobraban. Llegamos a mi habitación.

Presionó con suavidad sus labios helados en mi frente y la habitación empezó a dar vueltas. El olor de su respiración me impedía pensar. Sus dedos descendieron lentamente por mi espalda y su aliento rozó con más fuerza mi piel. Mis manos descansaban flácidas sobre su pecho y otra vez me sentí aturdida. Inclinó la cabeza lentamente y por segunda vez sus fríos labios tocaron los míos con mucho cuidado, separándolos levemente.Entonces sufrí un colapso.

“-Para...-dije algo agobiada- yo...yo nunca....lo siento....-
No conseguía pronunciar más de dos palabras seguidas...
“Chssssssssssssst, calla- dijo mientras posaba su dedo pulgar suavemente sobre mi boca.
Volvió a besarme.Aquel beso me asustó. Había demasiada tensión, una enorme desesperación en la forma en que sus labios aplastaron los míos..., como si temiera que no nos quedara demasiado tiempo.

No había nada que yo hubiera experimentado en mi vida comparable a la sensación que me producían sus fríos labios, tan duros como el mármol, pero siempre tan dulces, al deslizarse sobre los míos...

Vaciló...Tal vez lo hiciera para prolongar el momento, ese momento ideal, previo a cualquier locura que pudiese ocurrir aquella noche, muchas veces mejor que el beso mismo.Me detuve vacilante yo también para probarme a mí misma y ver si era seguro, para cerciorarme de que aún me mantenía bajo control..Entonces sus labios fríos de mármol presionaron muy suavemente los míos.No estaba preparada para eso. La sangre me hervía bajo la piel, quemándome. Mi respiración se convirtió en un violento jadeo. Aferré su pelo con los dedos, atrayéndole hacia mí, con los labios entreabiertos para respirar su aliento embriagador... A partir de ese momento la locura fue imparable.
Llenó mi cuerpo de caricias... como si quisiese explorar cada una de sus curvas....Él sabía perfectamente lo que tenía que hacer, sin embargo yo.... solo podía dejarme llevar por sus manos, por sus palabras susurradas al oído... Cada uno de sus movimientos era fino y sutil, en el fondo se lo agradecía.

Ese momento...me sentía la persona más feliz sobre la tierra...bebiendo de su boca, mientras me penetraba lentamente produciéndome aquella mezcla entre dolor y placer que nunca antes había experimentado... Mi respiración entrecortada se combinaba con tímidos gemidos que fueron aumentando poco a poco hasta convertirse prácticamente en gritos. Del éxtasis más total y absoluto pasamos a un estado de relajación de ensueño... Cuando nuestras respiraciones se calmaron me recogió entre sus brazos con una sonrisa de satisfacción que yo le devolví al instante.

Y aquí estoy ahora...haciéndome la dormida entre sus brazos y sobre su pecho desnudo...escuchando los latidos de su corazón, y rezando porque se pare el tiempo y este momento no acabe jamás...

sábado 15 de noviembre de 2008

Una de vampiros...

''-El tiempo no se detiene, y los años pasan, queramos o no... pero nos queda el recuerdo. Y aquello que parece perdido, puede que aún perviva en la memoria.''

Estaba en aquella habitación oscura, llorando de nuevo tras un nuevo recuerdo...las fotos parecían de hacía siglos...ojalá lo hubieran sido...

La bestia apareció, de repente, sorprendiéndola, como si de un fantasma se tratase...
"Aquella noche veía como mi vida pasaba ante mí mientras caía al vacío de un acantilado, era el fin de una existencia vacía. Aquel juego había terminado mal para mí.Sentí unos brazos rodeándome por la cintura y la espalda, un cuerpo rozando el mío, un templado aliento rozándome el rostro... Abrí los ojos. Allí estaba él, alas negras nacían de su espalda, un rostro pálido, casi traslúcido, una oscura cabellera cayéndole por los hombros y unos ojos ámbar con reflejos rojos.... No podía resistirme a esa mirada..."

-Prometo enviarte flores cada día, para que despiertes embriagada en su perfume, y hacerte el café por las mañanas mientras corres por mi espalda. Prometo darte calor las noches de invierno, y espantar a los demonios de tus pesadillas; prometo no olvidarme de los besos de despedida, y hacerte el amor a escondidas entre las sábanas. Prometo despertarte con caricias, y recorrer tu cuerpo con mis manos; prometo hacerte la persona más feliz de todo el universo, Prometo no dejar de amarte nunca, nunca, nunca. Prometo saber cómo enamorarte con cada mirada, y hacerte feliz en cada abrazo, sonreírte mientras te haces la dormida en mi pecho y estudiar cada uno de tus recovecos. Prometo y prometo y prometo. Pero por encima de todo, te prometo hacerte mía, mantenerte firme con los pies en el suelo y las manos en el cielo, haré que toques el firmamento, que veas la luz de alba en una playa y que duermas en mi regazo durante toda tu vida. Prometo que te amo. Tu solamente tienes que darme una pequeña cosa a cambio... Lo más preciado que posees, algo que yo no puedo quitarte, has de dármelo tú misma....

Recuerda, tú y yo. Eso es lo único que importa. La única cosa en la que tienes que pensar ahora. ¿Me oyes?- Su voz seguía siendo tranquila, suave, aterciopelada... y sin embargo, la frialdad de sus últimas palabras hacía que se estremeciese...

"Las lágrimas rozaban mi rostro pálido...era demasiado...."

-Te entrego mi vida mortal. Haría lo que fuera por una sonrisa, abrazándote hasta nuestra muerte...-me derrumbé ante sus pies...

El dolor y la desolación en su voz eran inevitables. Cuando momentos después la sangre ya recorría sus muñecas y goteaba en el suelo, la extraña criatura suspiró, y el cielo se iluminó con su sonrisa, las estrellas parecían brillar más.

"Ascendíamos en el aire, con una suavidad indescriptible, una belleza inimaginable.Miré al ser a los ojos. Su rostro estaba muy cerca del mío, su boca semiabierta, mostrando unos afilados y blancos colmillos. Su mano se movió hacia mi cuello y en pleno aire clavó sus colmillos en él bebiendo de mí, absorbiendo mis recuerdos, mi vida, cambiándome entera y por completo. Cuando desperté denuda, con esa sensación de placer pero vacía de recuerdos, él estaba a mi lado, mi boca tenía un dulce sabor a cobre, sangre. Me había convertido en lo que él era. Un vampiro.

lunes 10 de noviembre de 2008

Con todo mi ser...


Dio una larga y última calada a aquel cigarrillo que nunca debió empezar, seguida por un largo trago de la quinta cerveza con la que se desahogaba esa noche. Solo quería que entrase por su ventana y después...después daba igual todo. Mirando fotos antiguas las lágrimas corrían por su rostro...

“Vives unos cuantos años en blanco y negro, y después de un tiempo las personas que pasan por tu vida te van regalando distintos lápices de colores para que pintes un poco tu vida y algunos te dejan una goma de borrar para así quitar algunos colores que ya no quieres ver. Otros en vez de regalarte lápices, te regalan rotuladores para que no los olvides.. e incluso algunos en vez de darte una cajita de doce de alpino, te dan una caja de doscientos de fabber-castel, y la calidad queramos o no, cuenta. Así puedes ver qué personas han coloreado tu vida y cuáles simplemente pasan por ella sin importarles absolutamente nada, pero cuando te acostumbras a colorearlo todo en rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y morado, es muy difícil volver a pensar que puede que un día tengas que coger la goma y quitarlo, volver a vivir en gris. Porque desde que entraste en mi vida y me diste esos maravillosos colores para mi cuadro, ya no tengo el valor de vivir sin ti, ni quiero tenerlo...”

-Ya soy casi un adicto a tu olor, tu color me estoy aprendiendo de memoria. Tú me haces olvidar el dolor que dejó el desamor, distorsionas mi tiempo. demasiado acostumbrado a tenerte como para perderte sin ir a buscarte. Demasiado enganchado para ser fuerte y aprender a verte sin necesitarte. Y agarrarte y deshacerte y prepararte para liarte y respirarte y suspirar. Me faltan dedos para tocarte.-oí el suave susurro.

Entonces no se como ni me importaba, sentí tus manos rodearme la cintura, y tu boca besar mi cuello. Estabas allí, tú, mi única perdición, mi gramito de heroína que cada día necesitaba para vivir...Era incapaz de ponerle un título a ese momento, un mar de sensaciones recorría mi cuerpo, rápidamente, sin darme tiempo a pensar...aquel orgasmo emocional....
Sus manos empezaron a estudiar mi cuerpo con precisión, memorizando cada pequeño detalle. Cada beso era más intenso que el anterior...

Mi cuerpo desnudo, agotado, y acalorado, yacía sobre la cama. Yo me quedé quieta allí, aturdida, esperando a que los jadeos se ralentizaran y desaparecieran.
— A propósito —dijo como quien no quiere la cosa.— No voy a dejarte.Alzó su rostro hasta trabar su mirada en la mía.— No me voy a ir a ninguna parte. Al menos no sin ti. — añadió con más seriedad— Sólo te dejé porque quería que tuvieras la oportunidad de llevar una vida feliz como una mujer normal. Sólo tú eres más importante que cualquier otra cosa que yo quiera... o necesite. Todo mi mundo es estar contigo y sé que nunca volveré a tener fuerzas suficientes para marcharme otra vez.

-¡Vaya! Ya lo entiendo todo- dije sorprendida.
¿En qué consiste tu conclusión...?- Tú me amas- dije maravillada.
- Con todo mi ser- susurró mientras se acercaba a mí, y nos fúndíamos en aquel beso eterno.

domingo 9 de noviembre de 2008

Sin rumbo...



Eran las 5 de la tarde de un sábado corriente...Solo sentía el agua golpear suavemente su piel, regularmente. No sabía cuanto tiempo llevaba ahí, ¿días, horas, minutos? Eso era lo que quería precisamente, perder la noción del tiempo, no saber donde estaba, solo respirar el vapor de agua, del agua que emanaba de aquella fuente sin fin, y que se le antojaba demasiado caliente, pero no le importó, ese momento era suyo, solo suyo...
-¡¡¡VERÓNICA!!!.-retumbó la inoportuna voz de su madre por toda la casa- ¡vamos, sal de la ducha, que corre el agua, llevas ahí metida más de media hora!
Paz rota, momento perdido, siempre lo mismo... Verónica cerró el grifo, no sin resignación, y salió de la ducha, empapada, mojando abundantemente el suelo. Ser recogió el pelo con una toalla seca y se cubrió con su albornoz...

Rato después me fui. No sabía a donde ni me importaba. Cerré la puerta de un portazo mientras escuchaba un preocupado “vuelve antes de las...”
Empecé a andar sin rumbo fijo. Lo único que quería era desaparecer en una gran ciudad, donde nadie me conociese, ser una mas...

Cogí el tren. Cada vez que esa estúpida señora con una voz insoportablemente aguda pronunciaba “próxima parada...” hacía el intento de levantarme, pero al oír el poco apetecible nombre de los destinos que seguían a esa frase que se repetía una y otra vez, decidía quedarme quieta y esperar otro mejor. Los otros cuatro pasajeros que estaban en mi vagón empezaron a mirarme extraño. No me importó, al fin y al cabo era distinta el resto...y eso era lo que más odiaba en el mundo...

Así llegué al destino del tren. Atocha. Me apetecía bajarme ahí tan poco como en las estaciones anteriores. Me hubiera quedado a vivir en el tren, hacía una temperatura agradable...
Sin más remedio bajé al andén. Al darme cuenta de que no tenía ni idea de donde iba, me pregunté por primera vez en aquella tarde qué coño hacía allí.


Después de dar mil vueltas, conseguí salir de la estación y decidí caminar por una calle que parecía bastante larga. Al cabo de un rato, estaba ya algo cansada, por lo que decidí coger el metro. Después de tener una pequeña pelea con la máquina dispensadora de ticket y después de elegir al azar uno de los pasillos que llevaban a las vías, llegué justo a tiempo para que el tren subterráneo se cerrara delante de mis narices....es lo que tiene ser novata. El próximo llegaría en seis eternos minutos.

Odiaba, pero a la vez me encantaban , los espacios en los que había mucha gente. Eran algo agobiantes, pero podías pasar desapercibida sin problemas y como había gente de todo tipo, nadie te iba a decir si ibas bien vestida, o si esos zapatos eran los adecuados.
Conseguí agarrarme a una de las barras del techo para no caerme. No sabía cuando me iba a bajar, así que aproveché una estación en la que, como se bajaba mucha gente, recibí un par de empujones, para dejarme llevar por la muchedumbre.

Sol, al salir vi que había ido a parar a Sol. Después de deambular un rato por allí, decidí meterme al McDonadl’s más cercano que, como no, estaba también a rebosar de gente. Tuve que esperar casi una hora para poder pedir uno de esos asquerosos cafés de sabor indescriptible. Subí a la planta de arriba, estaba llena de gente con bandejas en sus manos, y niños con estúpidos “happy meals” buscando mesa. Pude divisar una libre, con una sola silla, en un rincón, apartado del resto de la sala. Me senté allí, y empecé a intercalar pensamientos con sorbos de ese asqueroso café...
“Quizás el planeta había empezado a invertirse. Eso justificaría que ahora todo fuera lo contrario a como eran las cosas durante el día anterior, y sería la explicación de por qué confiaba en lo que antes me había parecido lo más abominable del mundo...”


El casi gruñido de alguien dirigiéndose hacia mí me distrajo:
.- ¿Vas a tardar mucho?
Pensé en responder algo así como: -Lo que a mi me de la gana.- pero no quise parecer grosera y solo pude articular un tímido: .-no, no, ya me iba.-
Al salir a la calle, una bofetada de aire frío me hizo volver a la realidad. Miré el reloj. Había estado casi hora y media ahí dentro.

Caminé otra vez sin rumbo, mirando a la nada, dirigiéndome hacia ningún sitio. Así llegué a un bonito parque, donde me tiré en el césped a ver ese atardecer...parecía que el cielo iba a salir ardiendo...
"Era vergonzoso cómo mi mundo de repente parecía estar vacío de todo, menos de ella. Toda mi existencia centrada a su alrededor, más que en el mío.
Como un rayo de luz entrando en la oscuridad, en mi vida entraste tú y todo empezó a cambiar. Me arropaste en tu calor y entendí que tendría frío sin ti. Comenzamos a soñar con un mundo entre las dos, una extraña comunión entre la luna y el sol. Demasiado iguales y a la vez atrapadas por una pasión sin fin. Muchas veces pensé que todo eso acabaría mal. Volar tan cerca del sol solo me podía quemar, pero es ya tarde para escapar de esta pesadilla sin fin..."

Una voz dentro de mí me hablaba, yo intentaba no escucharla, pero cada vez era más fuerte, acabé rindiéndome a ella.

“Fuera del camino hay luciérnagas dando vueltas, en la profundidad del bosque, donde las almas perdidas se ocultan. Sobre la colina hay hombres regresando intentando encontrar tranquilidad.Bajo la niebla hay sombras moviéndose. No tengas miedo, toma mi mano pues en la oscuridad hay párpados cerrándose, enterrados vivos en las arenas movedizas... Háblame ahora y el mundo se derrumbará, abre una puerta y la luna se caerá. Toda tu vida, todos tus recuerdos... ve a tus sueños y olvídalo todo, duerme para siempre...”

Se levantó de la cama, dejando caer las sábanas a su alrededor como pétalos muertos de una flor que se ha quedado seca con el tiempo. Contempló su desnudez en el espejo mientras respiraba hondo, y acarició su piel morena, sintiendo toda su tersura bajo la yema de sus dedos. Sin saber cómo era posible, unos fuertes brazos se anudaron a su alrededor como lazos de una ternura infinita, haciéndola sentir segura, llenándola del calor de cientos de amantes perdidos que en realidad nunca existieron, pero que su mente podía dibujar a la perfección sin esfuerzo. Se dio la vuelta para perderse en sus labios, mas sólo pudo verse en sus ojos un instante antes de que se desvaneciera. Su amante imaginario se llevó todo el calor de la habitación y un frío denso se extendió por el suelo hasta anudarse en sus tobillos y trepar por sus piernas, paralizándola.

viernes 31 de octubre de 2008

Halloween

.-Los placeres violentos terminan en la violencia, y tienen como triunfo su propia muerte, del mismo modo que se consumen el fuego y la pólvora en un beso voraz.- me había dicho ella una vez. Entonces no lograba entenderla, pero ahora todo empezaba a tener sentido.

Ella tiene una sonrisa que parece que me recuerda a las memorias de la niñez donde todo era tan fresco como el brillante cielo azul. Ahora, cuando veo su rostro, me lleva a ese lugar especial y si la miro durante mucho tiempo probablemente romperé a llorar, porque no quiero hacerle daño realmente. Tiene los ojos del cielo más azul como si hubieran pensado en la lluvia, odio mirar a esos ojos y ver una pizca de dolor, un mínimo de sospecha de lo que va a pasarle...Su pelo me recuerda a un cálido y seguro lugar donde como niño me ocultaría y les rezaría a los truenos y a la lluvia hasta que llegara la tranquilidad...

Simplemente era de esa clase de personas que siempre se muestran felices, y que acarrean esa felicidad como un aura, llevándola a toda la gente que les rodea. Igual que un sol ceñido a la tierra, sea quien sea el que entre en su órbita gravitacional, es irremediablemente atraído por su calidez. Para ella era algo natural, formaba parte de sí misma...
Inmerso en estos pensamientos no era consciente del tiempo, ni del lugar en el que me encontraba. Era 31 de octubre, noche de brujas, día de los difuntos... mil nombres distintos tenía esa maldita fecha...

Entonces, ella me sorprendió envolviéndome con sus brazos y me besándome de un modo que debería ser ilegal. Demasiado persuasiva; era como una coacción, una intimidación. Traté de mantener la mente despejada...fracasé de inmediato y por completo. Me dejé llevar como si fuera un animal en celo...se mezcló todo, la juventud, el alcohol que rezumaba por los poros de nuestra piel, aquella risilla tonta....ese olor que desprendía me impactó como la bola de una grúa de demolición. Ella no era consciente, pero era un aroma embriagador... Por primera vez en mi vida había perdido el control, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, y disfrutaba anticipando el placer, atormentándome y tentándome para seguir adelante, refrenando la oleada de sensaciones e incitándome para llegar al final.

La sed de sus besos ardía en mi garganta como si fuera fuego. Sentía la boca achicharrada y deshidratada... Aquella pasión animal era como una bruma en mi cerebro a través de la cual apenas podía razonar. Mis pensamientos bramaron incoherentes, fuera de todo control. Su pasión se arremolinó a mi alrededor, dispersando mis pensamientos... Ese olor me castigó hasta cerrarme la garganta reseca y dolorida.Aspiré una bocanada de aire y aquel aroma se convirtió en un fuego que corrió por mis largas venas vacías y me abrasó el pecho hasta consumir cualquier impulso positivo que hubiera sido capaz de sentir. Me ceñí a cualquier emoción que me distrajera de imaginar su delicioso sabor.

Yo era un depredador; ella, mi presa. No existía en el mundo otra verdad que no fuera ésta.
Aquellos pensamientos arrancaban brillos escarlata en mis ojos...
Tras una última lluvia de caricias y besos, la di la vuelta y me puse encima de ella. La sujeté fuertemente por el cabello y, mientras mi pasión aumentaba, tire hacia atrás hasta que su cuello quedó tenso- demasiado rígido, demasiado tarde para que pudiera gritar- y un instante antes de que eyaculara me quité de la boca el fragmento de plástico que cubría mis afilados colmillos y le abrí la garganta.

Y mientras Dios se remontaba en el éxtasis, la bestia se agachó para succionar la sangre que brotaba a borbotones.

No temas -murmuré- Nuestro destino es estar juntos.Me sentí repentinamente sobrepasado por la verdad de mis propias palabras.Este momento era tan perfecto, tan correcto.No había forma de dudarlo.La envolví con mis brazos...
Estrechándome contra su pálida piel...Sentía como si cada terminación nerviosa de mi cuerpo fuera una corriente eléctrica.Por siempre -acepté

El infierno no es tan malo si consigues mantener un ángel a tu lado. Pero empezó a sollozar sin lágrimas, roto de dolor. Un ángel no debería llorar, eso no está bien...

sábado 18 de octubre de 2008

Ángel de la muerte.


-Despiértame si vuelvo a quedarme dormido,
despiértame si ya no sé ni lo que digo, el paraíso es una excusa para no arder. voy sorteando el temporal, que más adelante dejará de darle sentido a mis heridas.- le dije.

En ese momento, su boca estuvo sobre la mía y no pude evitarla. No solo porque era miles de veces más fuerte que yo, sino porque mi voluntad quedó reducida a polvo en cuanto se encontraron nuestros labios. Este beso no fue tan cuidadoso como los otros que yo recordaba, lo cual me venía la mar de bien. Así que le devolví el beso con el corazón latiéndome a un ritmo irregular, desbocado, mientras mi respiración se transformaba en un jadeo frenético y mis manos se movían avariciosas por su rostro. Noté su cuerpo de mármol contra cada curva del mío y me sentí muy contento de que no me hubiera escuchado, porque no había pena en el mundo que justificara que me perdiera eso. Sus manos memorizaron mi cara, tal como lo estaban haciendo las mías y durante los escasos segundos que sus labios estuvieron libres, murmuró mi nombre...Amanecer y sentado junto al mar, la mirada fija en la inmensidad del mismo, esbozando una sonrisa, imaginando no despertar... hubo un tiempo en el que el hombre fue feliz disfrutando cada día su existir. ella era toda mi vida, mi principio y mi finEmpezaba a sentirme confuso cada vez que se inclinaba sobre mí y apretaba sus labios helados contra los míos. Tal como ella pretendía, olvidaba todas mis preocupaciones, y me concentraba en recordar cómo se inspiraba y espiraba.Su boca se detenía sobre la mía, fría, suave y dulce, hasta que deslizaba mis brazos en torno a su cuello y me lanzaba a besarla con algo más que simple entusiasmo. Sentía como sus labios se curvaban hacia arriba cuando se apartaba de mi cara y se alzaba para deshacer mi abrazo. Presionaba sus labios contra los míos una vez más y se apartaba definitivamente de mí, obligándome a cruzar los brazos sobre mi estómago.

Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarla, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... y entonces ella cruzó mi cielo como un meteorito. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantes y belleza. Cuando ella se fue, cuando el meteorito desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. y nada tenía sentido...
Tomé una decisión.

Ya no quería seguir peleando. Y no eran ni el mareo ni la sangre ni el frío ni el fallo de mis brazos los que me hacían resignarme a quedarme donde estaba. No. Me sentía casi feliz de que todo estuviera a punto de acabar. Era una muerte mejor que las otras a las que me habría enfrentado, una muerte curiosamente apacible.Pensé brevemente en los tópicos, como el de que supuestamente uno ve desfilar su vida entera ante sus ojos. Yo tuve más suerte... La estaba viendo a ella, y no tenía ya voluntad de luchar. Su imagen era vívida, mucho más definida que cualquier recuerdo. Mi subconsciente la había almacenado con todo detalle, sin fallo alguno, reservándola para este momento final. Podía ver su rostro perfecto como si realmente estuviera allí; el matiz exacto de su piel gélida, la forma de sus labios, la línea de su mentón, el destello dorado en sus ojos encolerizados. Como era natural, le enfurecía que yo me rindiera. Tenía los dientes apretados y las aletas de la nariz dilatadas de rabia...El pulso me atronaba los oídos. Me puse una mano en el corazón. Palpitaba enloquecido...
Toda esta locura estaba llegando a su fin.

Entonces llegó ella, me sujetó con fuerza. Alzó la mano libre para acariciarme la cara y deslizó su pulgar suave por el contorno de mis labios mientras desconsoladas lágrimas rozaban sus pálidas mejillas. Una y otra vez sentí su rostro sobre mi pelo. Me di cuenta de que ésa sería la última vez que estaríamos juntos y me apreté aún más contra ella.Ahora parecía como si me quisiera, como si nunca me hubiera olvidado. Seguramente no era nada más que la culpa, la misma culpa que la había hecho venir hasta aquí para verme morir cuando pensó que me había suicidado por ella, pero el motivo no me importó cuando sentí cómo sus labios presionaban silenciosamente mi frente. Al menos podría volver a estar con ella antes de perder la vida. Eso era mucho mejor que una larga existencia. Hubiera deseado preguntarle qué iba a suceder ahora, cuando yo me fuera definitivamente de su vida. Ardía en deseos de saberlo. Pero el dolor me impedía pronunciar las palabras. Si todo pereciera y ella se salvara, yo podría seguir existiendo; y si todo lo demás permaneciera y ella fuera aniquilada, el universo entero se convertiría en un desconocido totalmente extraño para mí, pero ¿ella se sentía igual? Estaba oyendo cada una de las inspiraciones y de los latidos de su corazón...

Un te quiero rompió el silencio de la noche...un último te quiero entre sollozos para guardar en su memoria, antes de que el ángel de la muerte me llevase definitivamente...

En la playa ya no se le volvió a ver y aunque el mar lo alejó, ella aún oye su voz susurrándole frases de amor... cada día se la ve, sentada al amanecer esperando verlo volver. Un deseo cada amanecer y un lamento cada atardecer. Esperando, deseando que la muerte venga pronto a por ella. Un día el cielo se iluminó con su sonrisa, las estrellas parecían brillar más. La luna aún recuerda el fulgor de su mirada, -ahí delante está la libertad, camina hacia ella.- se dijo en voz altaY ahora en el cielo se les ve, casi hasta el amanecer. Por fin juntos otra vez. Se reflejan sobre el mar al llegar la oscuridad y las lágrimas ya no volverán, les queda toda una eternidad.

martes 14 de octubre de 2008

Ella...ellos...


Siempre aspiró a ser algo más, quizás no llegara a tocar el sol con sus propias manos, pero por lo menos quería rozar sus labios, tirada al lado de su cama, desnuda, derrochando alcohol por los poros de la piel. Y entonces continuar apurando con alegría, esa pequeña pero perfecta fracción de su eternidad. Otro amanecer. Le gustaría estar allí, con él, respirando esa mezcla tan peculiar de oxígeno, notas de una vieja guitarra y césped. Otro atardecer.
Gotas de agua en ese mismo lago, el de siempre, ¿ellos? Como el lago, permanente, a no ser que una fuerte tormenta lo convierta en mar o un terremoto en desierto. ¿Ellos? Qué mas da como lo llamaran., cada mirada, cada tarde, noche, mañana o madrugada. Cada abrazo, caricia, beso de buenos días o beso de despedida; los te quiero, los mensajes a escondidas o las conversaciones telefónicas hasta el amanecer; pero sobre todo, el hecho de hacerle más persona, enseñarle su mundo y aprender del suyo propio, todo eso no se podía definir.
Tenía ganas de vivir al máximo, ganas de que le explotasen los tímpanos y de que les reventaran los corazones en una mañana de verano. Acabar perdidos como dos turistas y disfrutar de los colores. Vivir cada momento, disfrutar cada imagen. Quería vivir en un segundo y olvidarlo todo en un beso.
Asientos vacíos en este tren que la llevaba al infierno. Subirse por las paredes, correr por los respaldos, hacer pintadas en los cristales y cuando llegara su parada vestirse de buena, ponerse zapatitos de tacón y salir al andén como si nada.
Necesitaba estar rodeada de gente, para intentar disimular esa gran ausencia, ese hueco, necesitaba estar con alguien, aunque la soledad, cada día, a cada pestañeo era más evidente. A veces esta soledad le agobiaba, le oprimía. A veces era ideal.
Ganas de escaparse, nunca pensó que todo eso llegaría tan lejos, ni un desenlace tan inesperado. No le importaban demasiado esas noches compartidas, no le importaban demasiado todos esos momentos. Cruel, vacía de sentimientos... Lo único que pensaba guardar no son las colillas, ni restos de fotos cortadas. No quiere pensar que ya no existe, no quiere darse cuenta de que ahora él sólo está en su corazón, en su mente, en sus recuerdos,... Sigue siendo suyo, y por mucho que le cueste decir esto, ha muerto siendo suyo.
Amaneceres que nunca olvidará.
"-¿Para que sirven los omóplatos?-le pregunté un día[...]- Dicen que es el lugar donde antes teníamos las alas, cuando éramos ángeles. Dicen que de ahí volverán a salir algún día."

domingo 12 de octubre de 2008

Llena de soledad, tristeza, y otras compañías...


Estoy sentada aquí, delante del ordenador....intentando centrarme en mis deberes de matemáticas... No puedo, me es imposible escribir dos números seguidos sin despistarme con el más leve susurrar del viento. Una llamada inesperada, de alguien poco importante, me ha descubierto que no tengo voz, que estoy algo afónica. No es raro, ayer, en el conservatorio, estuve haciendo unos ejercicios de concentración y puesta en escena que consistían simplemente en gritar, gritar hasta que nos doliera la garganta, hasta recordar momentos tan tristes que tuviéramos que llorar desconsoladamente...lo extraño ha sido que no me haya dado cuenta hasta ahora de mi afonía.. Bien pensado ¿por qué habría tenido que notarlo? ¿con quién he hablado estos últimos días?Un día una amiga me preguntó: "¿a ti el teléfono te suena mucho?" no me desconcertó la pregunta, sino el hecho de tener que admitir que no: que a mi el teléfono si me suena.... lo hace inesperadamente, la mayoría de las veces cuando menos lo necesito.Este hecho no me entristece demasiado, sólo lo justo...me estoy acostumbrando a la compañía (ya casi inseparable) de tristeza, soledad y otras tantas cosas con las que no necesito hablar...sólo sentirlas.
Sé muy bien que la fuerza para salir de todo esto está dentro de mi, que el mundo no se moverá por mi si yo no lo muevo, que no puedo dar lo que yo no tengo y que, por tanto, debo empezar por quererme a mi misma....me sé muy bien la teoría.Fallo en la práctica...como siempre.

miércoles 8 de octubre de 2008

Sola

Estaba sola, en aquella ciudad desconocida...Sin nadie conocido, solo unos pocas sombras fantasmales hacían acto de presencia en las calles, sombras sin rostro...calles desoladas...calles sin alma.

Podía parecer una estampa tétrica, pero no, para algunos no lo era, o por lo menos no para ella. Había invertido todo lo que tenía en aquel sueño, SU SUEÑO, sin luego poder hacer frente a los gastos que éste conllevaba. Sí, podía trabajar, podía trabajar en un trabajo mediocre, y en caso de que lo encontrara, resignarse todos los días de su vida a hacer algo que odiaba, que no la llenaba como persona. También podía trabajar en lo que tanto trabajo le había costado ganar... pero no podía, era incapaz de crear arte así como así, era incapaz de hacerlo obligada, sin inspiración, sin sentimiento... Lo había intentado, pero había sido incapaz de crear algo a gustos de otra persona que no fuera ella.


Solo le quedaba vivir así hasta el fin de sus días...yendo de ciudad en ciudad, viendo nuevos rostros sin significado, inspirándose en la tristeza de los demás para crear un arte que solo era suyo...y con su violín a cuestas...

domingo 5 de octubre de 2008

Esta soy yo



Hoy solamente voy a dedicarme a presentarme, a mi, a como soy realmente...

Son las 5 de la tarde de un domingo como otro cualquiera. A estas horas la gente normal se está retorciendo de dolor de cabeza, debido a la resaca que les han producido las grandes cantidades de alcohol consumidas la noche anterior...si, la gente normal. Yo no, yo ayer elegí quedarme en casa, tirada en la cama, leyendo un buen libro, escuchando una buena canción, viendo una buena película. Si, llamadme rara si queréis, pero así lo prefiero, prefiero eso a andar deambulando por las frías calles de una gran ciudad buscando una ocupación mejor que caminar sin rumbo. Para que engañar, me considero una persona solitaria. Tengo amigos, si, pero prefiero llamarles buenos compañeros, simples conocidos. He llegado a la conclusión de que los buenos amigos para siempre no existen, prefiero no llevarme especialmente bien con nadie, así es mas fácil, todo está siempre bajo control; si, hay sentimientos de por medio, pero si te hacen daño, bueno, al fin y al cabo no importa tanto como si el daño te lo hiciera un buen amigo, al que le has regalado tu tiempo, con el que tantas cosas has compartido... Si, eso duele mucho más. En el terreno de los chicos tampoco soy lo que se dice una experta, más bien soy del otro extremo. Tampoco tengo mucha prisa por conocer ese mundo...pero con casi 16 años debería ir algo más avanzada, pero para esto a diferencia que para otras cosas si que tengo una explicación, ahí va:
Yo no soy guapa, para que mentir, ni siquiera poco agraciada, ese es un punto muy a tener en cuenta, por otro lado está ese desparpajo natural que suele caracterizar a las chicas de mi edad, para mi es inexistente, no es que sea sosa ni nada de eso, es que soy demasiado tímida, y cuando digo demasiado es demasiado, todas las cosas que se os puedan ocurrir me dan vergüenza. Esas son las principales razones, otras son tal vez que no salgo demasiado, no me voy con la gete adecuada... Se junta un poco todo, pero aunque no me importa a veces si, envidio a mis compañeras de clase hablando de sus novios de veintitantos y lo felices que son a su lado. Supongo que todo es cuestión de esperar...
Mas cosas de mi, soy un poco cría, pese a que en este último año, al menos a mi parecer, he madurado bastante, sigo siendo bastante cría, pero eso está en proceso de curación, jaja.
Con la música tengo un problema o una virtud, no puedo definir del todo un estilo de música que me guste, me gusta la mayoría de los estilos de música, siempre hay algunos que me gustan menos, como son el reggaeton y el bacalao, pero por lo general, toda la música para mi es escuchable.
No se que más cosas de mí os pueden ser útiles para que me conozcáis mejor. Me gusta mucho el color rosa, aunque en este blog no lo parezca, le he querido dar un toque más sobrio, sin querer parecer demasiado gótica (creo que esto último no lo he conseguido). Otro problema, hay heavies, punkies, pokeros... ¿y yo qué soy? ¿indefinida? Esa es otra de las cosas que me gustaría saber de mi misma y que espero conseguir dentro de poco... Si tenéis alguna pregunta no dudéis en hacérmela.
Saludos

sábado 4 de octubre de 2008

Rabia





Hoy os dejo aquí un extracto del libro que estoy leyendo, se llama "Rabia" y es de Jordi Sierra i Fabra. Así es precisamente como yo me siento un montón de veces, así, sin saber expresar realmente lo que quiero...espero que os guste. Besos Adoles... ¿qué? Rabia. Siento rabia. Me dicen que es debido a la edad, a que soy adolescente y no sé qué me sucede. Me dicen que ésta es la mejor parte de la vida, y que un día, pese a todo, la recordaré con mucho cariño. Me dicen que lo malo de la adolescencia es que pasa muy rápido, y que no te enteras de que ha pasado hasta que..., pues eso, hasta que ha pasado y entonces la echas de menos. Vale, pues qué bien. Quiero decir que me importa un pimiento todo ese rollo. A mí me duele aquí y ahora, y lo que venga mañana..., vendrá mañana. A lo peor se me acaba la adolescencia y el día anterior me pilla un coche y adiós. O sea que la promesa de un mañana mejor y lleno de bellos recuerdos del pasado me resbala, me importa un maldito pimiento. Estoy harta de mi adolescencia. Harta de sentirme mal y no saber por qué. Harta de tener ganas de llorar, y de gritar, y de amar y de muchas más cosas, sin saber de dónde vienen o adónde van, como si mi cabeza tuviera un agujero negro por el que se me escapara la energía. Es curioso todo ese maldito rollo de la adolescencia. ¿A quién se le ocurriría la palabreja? ¡Porque anda que no es estúpida ni nada! ¡A-do-lescen-cia! Suena como Disneylandia, pero en siniestro. Puro camuflaje. Yo la odio. He de hacer algo. He de hacer algo. He de hacer algo. Y no hago nada. ¿Y si no hago nada? ¡Jo con la adolescencia! ¡Pasada de rollo! Pero sé lo que me afecta. Sé que siento rabia. Eso es lo que sé, lo que cuenta y lo único que me importa. Una rabia fuerte que me ahoga, que me domina, que me hace estar así, con esa cara, y esa pose, y esa angustia. Para ser la mejor parte de mi vida, duele demasiado. Así que no puede serlo. Y eso de que pasa muy rápido... A mí me parece que llevo una eternidad anclada aquí, sin moverme, quieta. Cada día, cada semana, cada mes. Los fines de semana se pasan en un abrir y cerrar de ojos, pero de lunes a viernes el tiempo se mueve muy despacio. Los veranos son un soplo, el resto es letargo. Estudiar, las broncas diarias, los malos rollos, el «a ver qué harás mañana», «si es que siempre pones una cara...», «di algo, ¿no?», «estudia, estudia, estudia»... Todo está en contra nuestra. En mi contra. Todo. ¿Y qué es todo? Pues todo. Eso es todo: todo. ¿ Y qué sucede con lo que me gusta a mí? A MÍ. No a ellos. A MÍ. Qué pasa si yo quiero vivir, escribir, cantar, viajar, amar, ser amada... Quiero el mundo, y lo quiero ahora. Nada de esperar. «Hay que sufrir y trabajar para ganártelo», «Cada cosa a su tiempo», «Ahora te toca callar y prepararte para el mañana, cuando seas mayor de edad ya harás lo que quieras». A mí es que esas frases hechas me la refanfinflan. Eso y la solemnidad de los mayores es que... Ellos también me dan rabia. Los quiero, pero... ¡uf!, quiero decir que..., bueno, no sé si me explico. Supongo que no. Si supiera explicado sería más fácil. Sé lo que siento y punto. Y me siento sola, rabiosa, encendida. ¿Qué está pasando, eh? ¿QUÉ ESTÁ PASANDO? Mierda de adolescencia, tú.

viernes 3 de octubre de 2008

Presentación



Hola todos, no se ni siquiera si alguien leerá este blog alguna vez, pero pase eso o no, yo lo estoy haciendo con todo mi cariño. No os he dicho como me llamo, pero no se si es seguro para mi decirlo...pinky, si, ese será mi nombre a partir de ahora.
Antes que este, he tenido otros blogs, he pasado por metroflog, foto Log, hifi5, tuenti, metroblog... , pero este va a ser distinto, nada de estupideces, nada de mundos rosas perfectos, nada de irrealidad. Quiero que este blog sea perfecto, todo lo perfecto que alguien tan imperfecto como yo pueda escribir.
Deseo que los que lo leáis os guste y que me deis vuestra opinión.
Sin más intención que daos las gracias de antemano me despido:
Con cariño.


p.d.Intentaré poner la música que esté escuchando, o música a corde con como me sienta en el momento en el que esté escribiendo.